Adolfo Suárez: "Mi misión es vender ilusiones"

El último acto del presidente Suárez en Ceuta fue una cena que le ofrecieron los miembros de la UCD local en la noche del viernes, a la que asistieron unas 125 personas, que pagaron a 3.000 pesetas el cubierto. A los postres, Suárez, tomó la palabra, y tras referirse a que no consideraba su viaje solamente como una ocasión histórica, afirmó que «no he hecho nada más que cumplir con mi obligación de presidente del Gobierno y del partido al visitar una ciudad españolísima como es Ceuta».Se comprometió a resolver los problemas de la ciudad con la colaboración de todos los ceutíes, subrayando que había que iniciar su recuperación económica y los procesos para conseguir una población autosuficiente. A continuación habló de los momentos difíciles por los que atraviesa nuestro país, pero «mi misión es vender ilusiones, así que tened la completa seguridad de que ni ETA obtendrá una victoria política, pues será completamente desterrada de España, ni existe un programa alternativo al nuestro en el plano económico, ni los problemas autonómicos romperán la convivencia pacífica de los españoles».

El presidente analizó los cuatro años de Gobierno ucedista, considerando que en el momento en que la historia analice los cambios efectuados no habrá existido nunca en España nadie capaz de lograr un cambio de estructuras tan profundo como el realizado por su partido. Dijo que UCD cumplía, y que bajo ese lema habían ganado dos elecciones, y «tengo la absoluta seguridad de que ganaremos también las próximas, ya que creo que todavía es válido ese eslogan, a pesar de que nos están pidiendo cuentas todos los días de gestiones que necesitan un tiempo mayor de solución».

Seguidamente, Suárez recordó los 103 años que le quedaban a Unión de Centro Democrático en el poder, indicando que lo sentía por la oposición, pues iba a tener que esperar mucho tiempo. Esta fue la razón que dio para que otras fuerzas políticas buscaran el Gobierno de coalición, al que definió como «una debilidad por nuestra parte», ratificándose en las nulas posibilidades que tiene de llevarse a cabo. Por último, hizo un brindis por el pueblo español, calificándolo de maravilloso, «esperando que tenga unos dirigentes políticos mejores de los que actualmente posee».

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