Funeral por el policía muerto a causa del atentado de Logroño

Ayer se celebró el funeral por el eterno descanso del subcomisario del Cuerpo Superior de Policía Carlos Fernández Valcárcel, que resultó gravemente herido el día 27 de noviembre, como consecuencia de la explosión de una bomba, y que falleció en la tarde del martes.

El féretro, cubierto con la bandera nacional, fue trasladado a hombros de familiares y compañeros de la víctima desde la capilla ardiente, instalada en el Gobierno Civil, hasta la catedral de la Redonda, escoltado por fuerzas de la seguridad del Estado.

Durante la homilía, el sacerdote hizo alusión a la tristeza que embargaba a los riojanos por esta muerte, y recordó las palabras de la última encíclica de Juan Pablo II, acerca de la misericordia.

La viuda, familiares, amigos y un centenar de miembros de las fuerzas de seguridad se concentraron a la salida de la catedral, para despedir los restos mortales del agente asesinado. En ese momento, algunas personas dieron gritos de «¡Viva la policía!», «¡Viva el Ejército!» y «ETA, asesina».

El féretro con los restos mortales de Carlos Fernández Valcárcel fue trasladado al aeródromo del Agoncillo, desde donde fueron transportados en avión a La Coruña, lugar del que era natural el subcomisario asesinado, y donde fue inhumado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de diciembre de 1980.

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