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Emocionante sepelio de las siete víctimas del crimen de Liermo

Millar y medio de personas asistieron, en la mañana de ayer, a los funerales por las víctimas del séptuble asesinato, cometido en la tarde del pasado jueves en el pueblo de Liermo (Santander). Entre tanto, continúan los trabajos de búsqueda del presunto homicida, Angel Campo Solana, en torno a cuya suerte corren los más variados y diversos rumores. «Igual el abuelo (Angel Campo) nos está observando desde algún punto del monte», comentó uno de los enterradores, ante el asentimiento de familiares y vecinos de los fallecidos.

A las conce de la mañana de ayer partían desde el depósito de cadáveres del centro médico nacional Marqués de Valdecilla los siete furgones transportando los cadáveres de Inocencio Palacio, Juan Manuel Beci, Vicente López, Manuel y Amalio Revuelta, Maria Concepción Cruz Cedrún y Encarnación Cruz Pérez, asesinados en la tarde del pasado jueves por su convecino Angel Campo Solana. La comitiva llegaría una hora después frente a la iglesia de Omoño, en la que estaba prevista la celebración de los actos fúnebres, al encontrarse la iglesia parroquial de Liermo semidestruida.Los féretros, llevados a hombros de familiares y amigos, hicieron su entrada en la pequeña iglesia abarrotada de público desde mucho antes, en medio de un impresionante silencio, tan sólo roto, de cuando en cuando, por el llanto de numerosas personas.

Oficiaron la misa los párrocos de las dos localidades citadas y el vicario general del obispado de Santander, Carlos Osoro. Este sería el encargado de pronunciar la homilia, en la que destacó las cualidades humarras de los asesinados, finalizando con un llamamiento a la paz y a la concordia de todos. Una gran parte del público asistente se vio obligado a seguir la celebración desde el exterior de la iglesia, deré ducidas dimensiones, y en la que los siete ataúdes ocupaban, prácticamente, toda la parte delantera. Poco después de iniciado el acto, llegaron a la iglesia el gobernador civil de Santander, Emilio Contreras; el presidente de la Diputación Provincial, José Antonio Rodríguez; el diputado províncial de la zona y el alcalde del municipio de Ribamontán al Monte, al que pertenece Líermo, y que dificultosamente consiguieron abrirse paso hasta el interior del centro.

Finalizado el acto religioso, una larga hilera de coches, al frente de los cuales marchaban los furgones mortuorios, inició el recorrido de los aproximadamente cuatro kilómetros que separan Omoño de Llermo. En esta localidad, el pequeño cementerio se encontraba lleno de público. A lo largo de la tarde de ayer, un grupo de albañiles tuvo que trabajar a marchas forzadas para dejar listos seis nuevos nichos uno de los fallecidos fue enterrado en el único panteón familiar existente, lo que evidencia la escasa población de aquella localidad. Las lógicas escenas de dolor tuvieron su contrapunto en la absoluta serenidad con que se desarrollaron todos los actos.

Gran despliegue polícial

Según las últimas noticias recogidas en medios de la Guardia Civil, que continúa con un importante despliegue de fuerzas policiales no hay ningún rastro del huido aunque comienza a tomar cuerpo la hipótesis de que pueda encon trarse refugiado en alguna de las cuevas existentes, cuyo acceso es practicamente imposible para quienes no conozcan perfectamente el terreno.Una información recogida a última hora de ayer señala que el alcalde de Ribamontán al Monte habló recientemente con el pre sunto asesino, al objeto de tratar de la reconstrucción de la iglesia parroquial, respondiendo Angel que, en su opinión, existían otros pro blernas más importantes, señalan do, en concreto, el de la supuesta expropiación de una finca que él consideraba suya, pero que según la junta vecinal, era propiedad del municipio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de noviembre de 1980

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