Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

A favor de Revilla

Nosotros, profesionales de la Medicina, con ideologías políticas tan amplias y dispares como las existentes en nuestra sociedad, nos sentimos obligados también, como ciudadanos, a mostrar nuestra opinión sobre la incalificable postura adoptada por EL PAIS en torno a los acontecimientos que abocaron a la dimisión del presidente de la Diputación de Madrid, Carlos Revilla. Vaya por delante que no pretendemos juzgar la gestión del doctor Revilla ni los entresijos de su partido, pero sí deseamos dejar suficientemente claro algunas cuestiones como nuestro pesar y disconformidad con el contenido y forma del editorial del 9 de octubre, en el que se vierten calificativos como autoritario, arrogante, vanidoso, favoritista, ambicioso, etcétera, para definir a una persona que durante años de convivencia profesional se ha mostrado competente, generosa, responsable, cordial y ecuánime.Fuimos testigos de la crisis personal que el doctor Revilla hubo de superar antes de dejar su especialidad de neurofisiología clínica, manifiestamente vocacional, para, siguiendo las indicaciones de su partido, aceptar la candidatura electoral. Por eso nos sorprenden las afirmaciones vertidas arteramente en EL PAIS, que describen al señor Revilla como «compulsivamente aferrado a su cargo» y «angustiado ante la idea de regresar a la vida privada».

Entendemos que el silencio del doctor Revilla, calificado en algún momento de «cerril» por EL PAIS, es un exponente más de quien, por saber callar en la adversidad, acredita su hombría. Por respeto al señor Revilla hemos cuestionado la conveniencia de esta carta. Por temor a que la Prensa convierta en práctica habitual utilizar su poder sin una información fidedigna que lo soporte, rogamos su, publicación /

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 1980