Ir al contenido
_
_
_
_
CIENCIA

Procrastinar, morderse las uñas y otros comportamientos autodestructivos que se explican con la evolución

El autosabotaje está presente en nuestro día a día: ¿quién no ha recordado una y otra vez aquel episodio vergonzoso o se ha dado un atracón de pizza cuando un día le iba mal?

Tiene una base evolutiva. Es lo que sugiere el psicólogo clínico Charlie Heriot-Maitland en su libro Controlled Explosions in Mental Health: “La selección natural ha favorecido cierta hiperventilación, cierta tendencia a sobreestimar las amenazas”.

  • Un ejemplo claro: nuestros ancestros más relajados eran los que tenían más papeletas para ser devorados por ese ruido entre los arbustos que ignoraban.

Pero el mundo ha cambiado. Ahora solo vemos tigres en la tele y las amenazas son sociales: el rechazo, el abandono, el miedo a no gustar…

  • Ahora el autosabotaje se basa en pequeñas explosiones, como morderse las uñas o aguantar durante años hasta explotar con un comportamiento de autolesiones.

Y tiene sentido detectar estos pequeños autosabotajes. En primer lugar, para reconocer de qué nos tratamos de proteger y también para que no dicten nuestra vida.

  • El psicólogo lo explica con la procastinación: “Cuando estoy a punto de terminar algo, procrastino más. Quizá porque me estoy acercando a lo que temo, que es terminar un trabajo que luego podría ser juzgado o criticado”.

©Foto: Getty Images

Si quieres saber más, puedes leer aquí.

_
_