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La situación de los rehenes norteamericanos

Expectación en la capital argelina

En la capital argelina reinaba ayer, a la hora de transmitir esta crónica, una atmósfera de enorme expectación, tanto en la cancillería como en la Embajada norteamericana, ante la posibilidad de que los 52 rehenes norteamericanos fueran trasladados a Argel, desde donde serían transferidos a Alemania Federal, para recibir atención médica.

Un portavoz del Ministerio argelino de Relaciones Exteriores señalaba anoche que Argelia se hallaba dispuesta a intervenir «técnicamente» en un eventual acuerdo entre Irán y Estados Unidos.

Todo está preparado en Argel para recibir a los rehenes en una base aérea, desde donde serían trasladados a Wiesbaden. Si se cumplen estas previsiones, la escala argelina de los 52 diplomáticos norteamericanos será fugaz y hay muy pocas posibilidades de que las decenas de periodistas que llegaban a Argel, desde primeras horas de la mañana, puedan verlos.

Discreción diplomática.

Todo parece indicar que en la conversación sostenida aquí, en octubre pasado, por el primer ministro iraní, Mohamed Alí Radjai, con los responsables argelinos, se estudiaron las modalidades de un eventual paso por Argel de los rehenes. Pero la diplomacia argelina pretende dar, hasta el último momento, prueba de discreción cautela.El punto real de partida de la mediación argelina en la crisis hay que situarlo en abril de este año, cuando el influyente ayatollah Jaijali, antiguo presidente del tribunal revolucionario iraní, realizó una misteriosa visita a Argel, coincidiendo con el primer aniversario de la proclamación de la República Islámica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de noviembre de 1980