Reportaje:

Otto Preminger: "«El factor humano» trata del poder y onnímodo de los funcionarios"

«Tan pronto como leí El factor humano, reconocí sus valores dramáticos como película. Es una gran historia de amor entre un agente del servicio secreto británico y una hermosa chica negra surafricana. También es la historia de este hombre, la participación de un individuo muy honrado y leal en organismos gubernamentales y la tragedia que resulta de ello. El poder de los funcionarios públicos es tremendo, y de eso es de lo que se trata en la historia», comentó Otto Preminger, director de la película en la que adaptó la novela de Graham Greene, estrenada en Madrid el pasado viernes y que ayer, lunes, inauguró el Festival Internacional de Cine de Sevilla.

Entre la filmografía de Preminger (nacido en Viena hace 74 años) cabe el mencionar su constancia en adaptar textos literarios de éxito al cine. «Bueno», declaró a EL PAIS, «no existe una fórmula general para dichas adaptaciones. Cada vez que me interesa un libro, lo estudio y adapto 16 mejor que puedo. Procuro no cortar en exceso el texto literario; para ser preciso, lo que hago es condensarlo. Del texto de Greene, lo que más me interesó fue toda la novela, sin distinguir ninguna parte». Los comienzos de Preminger en el mundo artístico de Viena fueron en el teatro: «Desde los nueve años quería ser actor. A los diecinueve fui director de escena. A los veintiún años fundé un teatro en Viena, que todavía existe. A los veintiséis años me trasladé a Estados Unidos; así, Adolfo Hitler no tuvo la suerte de encontrarme en Austria».Preminger no explica que previamente, en 1925, se había licenciado en Leyes y Filosofía. En su experiencia teatral austriaca surge un nombre importante: Max Reinhardt, al que escribió a los diecisiete años pidiéndole el poder compartir sus enseñanzas. El mismo año en que finalizó sus estudios sucedió a Reinhardt al frente del teatro Josefstadt, en donde permaneció hasta su marcha a Estados Unidos, en 1931. «Mi experiencia teatral», señala, «fue muy positiva para mi carrera cinematográfica».

Los géneros

Su primer gran éxito comercial en el cine fue Laura, realizada en 1944, producida por la Fox, y en la que sustituyó a Robert Mamoulian, director despedido por la productora al inicio del rodaje. Laura fue su sexto largometraje y ha sido incluida por la crítica en el género de «cine negro », convirtiéndose en uno de sus clásicos. Sin embargo, Preminger no está de acuerdo con la calificación de su filme: «Cuando hago una película no me planteo previamente si va a ser de un género u otro. Personalmente no sé qué es eso de "cine negro". Creo que lo que importa es contar una buena historia, al margen del encasillamiento posterior».En 1953 rueda The moon is blue, película importante en su filmografía, porque supone su primera experiencia como productor independiente, faceta empresarial que no abandonará desde entonces y que le convierte, de alguna manera, en pionero de ese estilo bicéfalo -producción, dirección del que los Kubrick, y más recientemente los Coppola, Lukas, etcétera, se convertirán en decididos partidarios. The moon is blue tuvo también su anecdotario particular, puesto que se exhibió pese a la negativa de una asociación de empresarios que actuaba extraoficialmente como censores. Eran los tiempos en los que el Código Hays estaba en pleno auge. En la película de Preminger el problema era que se hablaba de una «virgen», término vetado por la censura. Sin embargo, se proyectó íntegramente y tuvo una gran acogida. Otto Preminger, a sus 74 años de edad, mantiene su ilusión por- el cine, medio expresivo en el que se desenvuelve desde hace cincuenta años y para el que ha realizado 36 largometrajes: «Mi próxima película», añade el realizador, «se llamará Túnica blanca, túnica negra, sobre un juicio que el Ku-Klux-Klan realizó dentro de su organización contra varios de sus miembros, y sobre todo, a Hugo Black. El tema del juicio fue la desaparición de una cantidad de dinero que pertenecía al KKK. También he trabajado en un montaje teatral, titulado Algo asesino, y precisamente a mi vuelta a Estados Unidos se decidirá si se estrena en Broadway o no. Por lo que respecta al tema del racismo, del que trataré en la próxima película, creo que en Estados Unidos se ha aminorado un poco. Quedan, naturalmente, grupos de extremistas fanáticos, pero, afortunadamente, son los menos».

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