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La muerte del ex emperador iraní

Seis países le negaron asilo

El 16 de enero de 1979, en medio de una explosión de júbilo popular, el sha Mohamed Reza Pahlevi abandonaba Irán en dirección a Egipto, donde fue recibido por el Gobierno en pleno, encabezado por el presidente Sadat, con honores de jefe de Estado. De allí pasó a Marruecos, el 22 de enero. Mientras tanto, el Gobierno iraní había anunciado que sancionaría a cualquier país que le concediera asilo. El 30 de marzo, el sha partía con su familia rumbo a las Bahamas. El 1 de junio, el Gobierno de Bahamas se negaba a renovarle el visado de dos meses. Diez días más tarde, el sha y su familia se establecían en Cuernavaca, México.España también fue consultada, de forma indirecta, para ver si se le ofrecía refugio a Reza Pahlevi, a principios del pasado año.

Las primeras noticias de su enfermedad se producen el 22 de octubre, cuando tuvo que ser internado urgentemente en un hospital de Nueva York. Intervenido quirúrgicamente se le extirpó la vesícula biliar y se supo que desde hacía tiempo sufría un cáncer del sistema linfático. El 4 de noviembre, la Embajada estadounidense en Teherán era ocupada por «estudiantes islámicos» que tomaban como rehenes a unas cincuenta personas.

El 3 de diciembre, el ex emperador se trasladaba a un hospital militar de las fuerzas aéreas norteamericanas en Lackland, Texas. Inesperadamente, el 15 de diciembre, abandonaba Estados Unidos para instalarse en Panamá.

El 23 de marzo de 1980, el antiguo soberano y su familia llegaban a El Cairo, donde Anuar el Sadat les había ofrecido asilo político. lnmediatamente, Mohamed Reza Pahlevi, que ya había sufrido otra intervención quirúrgica en Panamá, era internado en el hospital militar Maadi de El Cairo. El 29 de marzo, el enfermo sufrió la extracción del bazo. El cirujano declaraba que el sha podría vivir normalmente largos años.

El 27 de junio, el enfermo tuvo que ser trasladado con toda urgencia desde el palacio de Kubbeh al hospital militar de Maadi. El presidente egipcio, Anuar el Sadat, anunciaba en Alejandría: «El estado del sha es muy serio. Debemos todos orar por él». Su muerte, el pasado día 27, ponía fin a 37 años de reinado y dieciocho meses de exilio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de julio de 1980