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CATALUÑA

Fuertes tensiones en el Parlamento catalán por la creación del grupo andalucista

«En este Parlamento Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), UCD e Izquierda Republicana de Cataluña (ERC) están fomentando la división de las dos comunidades que viven en Cataluña». Con estas palabras, Antoni Gutiérrez Díaz, secretario general del PSUC, resumía el debate que durante todo el día de ayer se llevó a cabo en el Parlamento catalán, y cuyo principal resultado fue que los dos diputados del Partido Socialista Andaluz (PSA) podrán tener grupo parlamentario propio, gracias a los votos de Convergencia Democrática, UCD y ERC.

Socialistas y comunistas mantuvieron una fuerte oposición a la creación de dicho grupo basándose en que el único objetivo que mantenían los citados grupos era dividir la comunidad entre catalanes e inmigrados.Los argumentos en que se basaron UCD, CDC y ERC iban encaminados a romper el actual Grupo Mixto, formado por los dos diputados andalucistas y por Josep Benet y Pere Portabella, candidatos independientes en las listas del PSUC. Los portavoces de ERC, UCD y CDC defendieron la necesidad de que los andalucistas tuviesen «su propia voz», al mismo tiempo que hacían un llamamiento a Josep Benet y Pere Portabella para que se integrasen en el grupo parlamentario Comunista.

Tras la votación, en la que resultaba ganadora la propuesta de que el PSA tuviese su propio grupo parlamentario, el presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, con visible nerviosismo, tomó la palabra para aclarar que como máximo responsable del ejecutivo creía que no había que darle excesiva importancia al debate ya que «era coyuntural y nada trascendental». «Nuestra acción de Gobierno», manifestó Jordi Pujol, «se ha de inspirar en los principios de tolerancia, convivencia, respeto y diálogo. Nuestra razón de existencia es defender al pueblo de Cataluña, a una sola comunidad. Si en Cataluña hay un pueblo será de matriz catalana, y si no es así, no lo será», añadió.

Silencio andalucista

El resto de su intervención estuvo dedicada a dar una explicación histórica de Cataluña, partiendo de la base de que la Cataluña actual no es fruto de los últimos cuarenta años «sino de nuestros mil años de existencia». Curiosamente, los andalucistas prácticamente no intervinieron en el debate, que mostró una radical bipolarización entre la izquierda y la derecha catalanas. Destacó también el que los catalanistas más radicales fueran, asimismo, los más ardientes defensores del PSA, pese a la oposición de éste a la catalanización de los inmigrantes.Rápidamente el portavoz del PSC-PSOE, Eduardo Martín Toval, y del PSUC, Antoni Gutiérrez, pidieron la palabra, que, en un principio, no fue concedida por el presidente del Parlamento catalán, Heribert Barrera, pero que tuvo que ceder ante la insistencia de éstos. Martín Toval basó su intervención en que no era el momento de «decir palabras, sino de demostrarse con hechos» y que en aquel momento el partido de Jordi Pujol «estaba actuando contradictoriamente », ya que por una parte votaba una propuesta que iba a dividir a las comunidades y, por otra parte, intentaba justificar ese voto diciendo que se trataba de algo muy poco trascendental.

Antoni Gutiérrez tuvo una intervención muy dura en la que criticó la actuación del grupo de CEC y en concreto la postura de su secretario general. «No, señor Pujol», manifestó Gutiérrez, «le tenemos que decir que no, como presidente de la Generalidad y como secretario general de Convergencia, porque usted lo único que ha pretendido en su intervención es lanzar una cortina de humo sobre uno de los problemas más importantes que tenemos planteados, el enfrentamiento entre las dos comunidades, que ustedes están fomentando».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de julio de 1980

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