El discurso de Giscard, España y Portugal
(...) La primera reacción en ambos países fue quitarle importancia al discurso de Giscard d'Estaing porque se dirigía a un grupo de agricultores a los que intentaba conquistar su voto para las próximas elecciones presidenciales. Pero una reflexión más profunda reveló que la iniciativa francesa podría aplazar seriamente, si no perturbar, el proceso de los países hacia su plena integración en el Mercado Común. (...)En ambas capitales, Lisboa y Madrid, el impulso originario para unirse a la CEE se basaba en la creencia de que la integración significaría el anclaje más sólido de las jóvenes democracias de Iberia con el Norte. En España, la apertura de las negociaciones estimuló medidas de liberalización como la reforma fiscal y la admisión de bancos extranjeros.
Sin embargo, el Gobierno de Adolfo Suárez propugna el ingreso en la OTAN después de la entrada de España en el Mercado Común. (...)
Un alto funcionario dijo que era impensable para España estudiar su participación en la OTAN si era excluida del Mercado Común. (...) Las declaraciones de Giscard d'Estaing, que no han sido apoyadas por otros miembros de la CEE, han sido un duro golpe para el Gobierno de Sa Carneiro, de Portugal, que declaró que la entrada en la Comunidad era una prioridad de prioridades. (...)
Muchos hombres de negocios españoles, inquietos por la baja de las tarifas aduaneras, se alegraban, en privado, de la perspectiva de un aplazamiento en la dura competencia con el norte de Europa. (...)
De acuerdo a los plazos establecidos, 1983 señalaría el principio de un período de siete a diez años de negociaciones, sector por sector, hasta llegar a la completa integración de España y Portugal. Si no se lograse concluir las negociaciones preliminares en 1983, la entrada portuguesa y española podría dilatarse a un remoto e hipotético futuro.
The New York Times
, 13 de junio
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