Tribuna:Tribuna
i

Nuevas alzas

La pasada semana estuvo marcada por el signo de unas apreciables subidas, especialmente reflejadas en los precios de los valores más significativos. La realidad es que la actividad mercantil no experimentó variaciones apreciables, y por tanto hay que pensar que la mayor parte de estas mejoras fueron gestadas lejos de la propia Bolsa, siendo estas diferencias positivas al reflejo de la febril actividad de los especialistas.Las mejoras más espectaculares las capitalizaban en general los valores bancarios, y respondían a dos razones concretas. Continuar separando las cotizaciones lo más posible de esa "cota negra" que parece suponer para los grandes el 200%, y presentar una tendencia de cara a sus juntas de accionistas algo más favorables de lo usual.

No obstante, y en relación a este último punto, resulta desalentadora la ingratitud del género humano en sentido amplio y de los accionistas en particular, pues lejos de agradecer los esfuerzos de los responsables de las sociedades por llegar a las juntas de accionistas con las cotizaciones en plenos procesos favorables, reivindican sus miserias bursátiles y, en ocasiones, llegan a responsabilizar a los administradores de sus escasos beneficios. A lo peor es que una vez más tiene razón el presidente de Banesto, José María Aguirre Gonzalo, y en lugar de estar en un mero bache económico nos enfrentamos a un cambio en el modelo tradicional de la economía, y pocas cosas hay más tradicionales en el mundillo financiero de este país que jalear el precio de las acciones de una sociedad cuando se aproxima la convocatoria anual a los accionistas. Por cierto que también corrió a cargo del representante de Banesto el bombazo de la semana. Tras casi cuatro años de pertinaz abstinencia, el primer banco del país va a realizar una ampliación de capital gratuita, en la proporción de una acción nueva por cada diez antiguas, iniciándose el período de suscripción el 15 de julio.

Pero no conforme con esto, el primer banco de este país capitalizaba los comentarios de los asistentes a las reuniones bursátiles, pues era, con mucha diferencia, quien más papel presentaba. La justificación de esta circunstancia estaba, aparentemente, clara. Las acciones que Banesto había entregado en la compra del Banco Coca habían sido admitidas a cotización oficial y esta era la fuente del papel. No obstante, el señor Aguirre se apresuró a desmentir este extremo, afirmando que estas acciones pemanecen aún depositadas.

En definitiva, don José María fue, una vez más, la figura de la semana financiera.

Otros valores, como era el caso de petróleos o de algunas siderúrgicas, apuntaban buenos modos, poco espontáneos es verdad, pero, en definitiva, importantes.

La compañía petrolera del grupo del Banco Central realiza esfuerzos diarios por aumentar sus márgenes de maniobra de cara a su anunciada ampliación de capital parcialmente liberada, conmemorado la de su cincuenta aniversario.

El mercadillo de letras mantuvo una sorprendente pujanza, que asombraba a propios y extraños. El más que aceptable nivel de negocio que se apuntó en tandas anteriores fue perfectamente asimilado en la que nos ocupa. La creciente oferta encontró casi siempre contrapartida suficiente, mientras que el 3.5% continúa establecido como tipo de descuento habitual en los efectos emitidos a un año y con nominal próximo al millón de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 31 de mayo de 1980.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50