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Se unifica la extrema derecha en El Salvador

Las organizaciones armadas de ultraderecha que, con creciente violencia, actúan en El Salvador, anunciaron en la capital de dicho país la integración de un bloque unitario que adoptará el nombre de Ejército Secreto Anticomunista. Simultáneamente hicieron saber que cuentan con un plan minucioso para eliminar físicamente a todos los militantes izquierdistas y a cualquier miembro del gobierno que se incline hacia dicha tendencia. Prometieron, igualmente, limpiar El Salvador de «homosexuales, prostitutas, ladrones y asesinos».

Siete grupos, unos más conocidos que otros, pero todos con un largo historial de actividades, conforman la recién nacida alianza ultraderechista: Unión Guerrera Blanca, Escuadrón de la Muerte, Organización para la Liberación del Comunismo, Frente Anticomunista Centroamericano, Mano Blanca, Legión del Caribe y Brigada Anticomunista Salvadoreña. Aunque el ESA no ha dado a conocer los nombres de sus máximos dirigentes, los observadores aventuran la hipótesis de que el mando de la organización ha sido entregado al general José Alberto Medrano y al mayor Roberto d'Aubuisson.La formación del Ejército Secreto Anticomunista parece una respuesta de la ultraderecha armada a la reciente decisión de los grupos izquierdistas de aglutinar bajo un mando único sus actividades militares. Hasta ahora, las acciones de aquellos grupos se realizaban sin coordinación aparente. Desde hace algunos días, el Frente Revolucionario Democrático asume la responsabilidad de la lucha armada contra el Gobierno salvadoreño.

Se mantienen, sin embargo, diferencias notables en cuanto al tiempo de las acciones encaminadas a derribar a la actual junta. El Frente de Acción Popular Unificada (FAPU), consideró hace tres días que había llegado el momento de la insurrección generalizada. Esta opinión no fue unánimemente compartida por algunos miembros de la Coordinadora Revolucionaria de Masas (CRM).

La opinión de estos últimos parece haber prevalecido. En contra del criterio del FAPU, partidario de convocar una huelga general indefinida, como principio del levantamiento popular, los dirigentes del Frente Revolucionario Democrático han decidido iniciar paros escalonados, mediante los cuales podrán conocer con exactitud el grado de respaldo con que cuentan entre la población. Como primera parte de ese programa, ayer continuó la huelga de los estibadores y de los conductores de autobuses urbanos. El próximo gremio que se unirá al paro será el de los trabajadores de la educación. La Federación Nacional de Trabajadores Salvadoreños (Fenastras), organización encargada de coordinar estas acciones, decidió postergar la huelga de los empleados de compañías eléctricas, de abastecimiento de aguas y alcantarillado.

Entre tanto, los salvadoreños viven estos últimos días bajo la tensión de los rumores que anuncian como inminente un enfrentamiento generalizado entre las organizaciones populares y el Ejército. Ya se han detectado las primeras escaseces de productos básicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de mayo de 1980

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