Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Juan de Garay es "mío"

Con motivo de celebrarse este año el cuarto centenario de la fundación de Buenos Aires por el explorador españolluan de Garay sé ha vuelto a desatar la vieja polémica histórica sobre el lugar de su nacimiento: sí aconteció en las tierras burgalesas del valle de Losa o en las limítrofes vascongadas del señorío de Orduña o del valle de Ayala.Los periódicos locales ya se han hecho portavoces de las respectivas posturas. Pero el último lance de esta rocambolesca confrontación ha tenido como escenario la Gaceta cultural de TVE, donde, en dos días consecutivos, y por la misma locutora, se ha dado cuenta de la existencía de sendos institutos «vasco-americano.», el uno; «castellano-árgentino», el otro, que se denominan ambos Juan de Garay para reivindicar la pertenencia del personaje a su causa. Curioso, no más.... que dirían los bonaerenses.

Porque si el buen señor nació de la Peña hacia arriba o hacia abajo, ¿qué es lo que cambia en sustancia? Si, dado por seguro su origen eúskaro, su madre lo tuvo aquí o allá no pasa de ser puro episodio que, en todo caso, pertenece a los eruditos determinar con datos fehacientes y nunca con una escalada de «institutos» -¿fantasmas?- de dudosa intención.

Pero en el contexto actual intuyo que hay algo más, que me parece especialmente grave, y es la vertiente «significativa» a la que el hecho se presta. Querer mostrar a Juan de Garay como prótotipo de la castellanidad, porque haya nacido en Villalba de Losa, o de la vasqueidad, porque lo hiciera en Luyando, lo juzgo excesivo y fraudulento.

Ateniéndonos a los datos básicos de la historia, Juan de Garay es un producto fronterizo de una situa ción geográfica y social que está ahí y persiste, como encuentro y relación entre culturas, economías e idiosincrasias vecinas (me repugna ese imperativo irritado a «definirse» de un lado u otro de los ma niqueísmos de turno).

Comprendo que puede haber personajes históricos que hayan podidb expresar cabalmente las cualidades y virtudes de una región ó nacionalidad concretay que legítimamente puedan ser elevados a la categoría de representantes de una conciencia nacional. Bien, este no es el.caso de Juan de Garay.

Entonces, ¿por qué este afán de traer a mandamiento particular lo que es patrimonio mixto?, ¿por qué centralizar lo que es periférico?, ¿qué intereses se intentan servir con un tal celo?, ¿qué estados mayores tratan de capitalizar la «operación homenaje»?

Ya sería triste que por aquelló de que «Juan de Garay es mío» se manipulase una ocasión culturalmente. válida de celebrar en convergencia lo que. el capricho histórico quiso convergente, para erigirla en bandera de un artificial y solapado enfrentamiento.

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