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El presidente de Yugoslavia, Tito, se siente mejor

El presidente yugoslavo Tito continúa grave, pero «se siente subjetivamente mejor», informó ayer el parte médico diario que esperamos todos los mediodías doscientos periodistas en Belgrado. La utilización, por primera vez, del sentimiento personal del mariscal para informar de su salud y la ausencia del menor elemento objetivo en el comunicado para la interpretación de su estado clínico, causó ayer perplejidad entre los informadores.La joven secretaria que diariamente lee los breves comunicados, parpadeando bajo los focos de una docena de televisiones que filman la escena, la única en vivo que pueden obtener sobre el tema, vino a confirmar la sorprendente mejoría registrada por el presidente vitalicio de Yugoslavia. Estas situaciones de espera, por muy serias que sean, acaban propiciando la ironía descarnada. Ya, cada parte médico, que informa en términos más optimistas es casi recibido con mala cara por los periodistas.

Medios oficiosos hablan ya de una ligera actividad del presidente en la cama de su habitación de Liubliana. Se cuenta que hace unos días preguntó a uno de sus visitantes cómo iba el mundo. «Todo perfectamente, presidente» fue la respuesta. En este mismo sentido, se comenta que el mariscal bebió una taza de té en una de estas audiencias en el hospital. Josip Broz Tito debe cumplir, el próximo 7 de mayo, 88 años.

Mayor actividad política

En el plano político, continúa registrándose una mayor actividad, incluso que en tiempos normales. Actividad dirigida al futuro concretado en la participación de la juventud, considerada insuficiente, en el proceso político. Hay que comprometer más a los jóvenes en el desarrollo socialista de Yugoslavia, según concluyó ayer la décima sesión plenaria de la Liga de los Comunistas, reunida en Belgrado para tratar del tema de la juventud.

Stane Dolanç, con 55 años, uno de los dirigentes más jóvenes de este país, pidió en su discurso inaugural de la sesión una mayor participación de la juventud en la toma de decisiones, a todos los niveles. Dolanç, un hombre que ya cuenta pero aún lo hará más en el futuro de este país, fue muy crítico con la concentración de poderes y el elitismo.

El Partido Comunista quiere potenciar a la juventud, para la que pide una mejor educación marxista, pero no de una forma «burocrática religiosa», y a la vez le pide el mayor sacrificio: la restricción de todas las formas de consumo. El desarrollo de esta contradicción entre el socialismo y la imparable forma de vida occidental de los yugoslavos será una de las claves del futuro de este país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de febrero de 1980