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Incidentes tras el funeral en Madrid por Yolanda González

Más de 3.000 personas, en su inmensa mayoría estudiantes, participaron ayer en el funeral y posterior manifestación que se organizó en el barrio de Vallecas por Yolanda González, la joven asesinada el sábado por un grupo de ultraderechistas. La manifestación que siguió al funeral recorrió la calle de Peña Prieta y subió por la avenida de La Albufera hasta el centro de formación profesional donde estudiaba Yolanda González.

A lo largo del recorrido, los manifestantes lanzaron gritos contra el Gobierno -«UCD, UCD, la pistola se te ve» y «Gobierno responsable, Gobierno dimisión» y criticaron la actitud del partido centrista: «Ni delegado oficial ni un representante del Gobierno pasó por este centro para dar el pésame ni han condenado el atentado», dijo en una alocución final un portavoz del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), en el que militaba la joven asesinada. «¿Es que están de acuerdo con el crimen?», se preguntó.Los asistentes pidieron la ilegalización de Fuerza Nueva y la disolución de las bandas fascistas -«Sabemos quiénes son, Fuerza Nueva al paredón»- y gritaron también: «Freire, Rosón, dimisión», en alusión al ministro del Interior y al gobernador de Madrid, respectivamente.

Sobre las nueve de la noche, un portavoz del PST pidió que se disolviera la manifestación en orden. Grupos de estudiantes se dirigieron hasta el Puente de Vallecas, en cuyas inmediaciones estaban estacionados coches de la fuerza pública, y dieron gritos de «Policía, asesina» mientras ocupaban la calzada de la avenida de La Albufera y la calle del Monte Igueldo con papeleras, bolsas de basura y bancos, al tiempo que encendían algunas hogueras. Toda la zona sufrió un fuerte atasco circulatorio.

Pasadas las 21.30, hicieron acto de presencia efectivos de la Policía Nacional, cuando ya los manifestantes se habían disuelto y no quedaban más que pequeños grupos de jóvenes. Una nota del Gobierno Civil, difundida anoche, da cuenta de que «un coche radio-patrulla fue rodeado por la masa, lo que motivó que la dotación policial efectuara disparos al aire sin ninguna consecuencia».

Varios cientos de personas desfilaron ayer por la mañana frente a los restos mortales de Yolanda González, instalados en el Centro de Formación Profesional de Vallecas, antes de que el ataúd fuera transportado a Bilbao. Fuentes oficiales de este centro señalaron ayer a EL PAIS, contra la información facilitada por amigos y compañeros militantes de la joven asesinada, que los enfrentamientos verbales que Yolanda González pudiera haber mantenido con compañeros del centro fue por diferencias en el modo de actuación política, aunque nunca fue con elementos ultraderechistas. «En este centro no hay ultraderechistas.» También aseguraron las mismas fuentes que la chica no recibió amenazas de expulsión.

Entierro en Bilbao

Varios miles de personas, en su mayoría jóvenes, se manifestaron ayer noche pacíficamente y en silencio en el barrio bilbaíno de Deusto, tras el funeral de corpore insepulto celebrado a partir de las ocho de la tarde en memoria de Yolanda González, asesinada el sábado en Madrid.El féretro, cubierto por una bandera roja con el emblema del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), partido en el que militaba, había llegado a Bilbao hacia las tres y media de la tarde. El funeral, celebrado por tres sacerdotes, uno de los cuales era tío de Yolanda, tuvo lugar en la Iglesia de San Pablo, de la ribera de Deusto. Antes de penetrar en el templo, el párroco obligó a retirar del féretro la bandera roja con que venía cubierto, así como una ikurriña, que alguien había colocado instantes antes. Los padres de la víctima, trabajadores de humilde condición, asistieron a la ceremonia. El oficiante hizo en su homilía un llamamiento a la reconciliación, invocando la esperanza en la resurrección. Durante todo el acto, en el que no se registró ningún incidente, el féretro estuvo cubierto por numerosas coronas de flores.

Finalizada la ceremonia, una gran parte de los asistentes entonó el Eusko gudariak y La Internacional. Un dirigente del PST pidió a los reunidos -la mayoría de los cuales se encontraban en la explanada que se abre ante el templo, incapaz de acoger a las 3.000 ó 4.000 personas concentradas-, que evitasen toda provocación, manifestándose en silencio hasta la plaza de San Pedro, donde seríani leídos los comunicados de los distintos partidos.

Los asistentes se manifestaron en silencio durante el kilómetro de estrecha carretera que, bordeando la ría del Nervión, separa el templo de la plaza de San Pedro, en la parte moderna de Deusto. A las nueve de la noche, dos barreras de la Policía Nacional, con material antidisturbios y separadas una de la otra por apenas treinta metros interrumpieron el tráfico y exigían identificación a los transeúntes. Una gestión de Carlos Garaikoetxea con los mandos pollclales garantizó que las FOP no intervinieran.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de febrero de 1980

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