UGT y la patronal firmaron ayer el convenio del metal de Madrid
Ayer se firmó el convenio provincial del metal de Madrid, que afecta a más de 100.000 trabajadores, entre las patronales del sector y UGT, con la oposición de CCOO. Esta central comunicó a los empresarios en la última reunión negociadora, e hizo que figurara en acta, la convocatoria de una huelga en el sector para los días 13 y 14 de febrero.
El convenio del metal pasa así a trámite de homologación en las mismas circunstancias que el de la construcción, es decir: con las acusaciones de CCOO sobre presunta ilegalidad de tal resolución administrativa.El nuevo convenio fija un incremento salarial del 16% obre las tablas, treinta días de vcaciones, revisión salarial en junio si se supera el 6,75% (excluida repercusión de gasolina) en el índice de precios al consumo y vigencia de dos años. En cuanto a jornada, la establece en 1.980 horas para este año y en 1.930 para el que viene. Prima las jubilaciones con 5.000 pesetas por año de actividad para quien lo solicite a los 63 años, de 3.000 pesetas para los 64 años, y de 1.000 pesetas para los 65 años.
En cuanto al descuelgue de empresas con pérdidas, establece varias y estrictas salvaguardias. Absentismo y productividad se recogen más como un mutuo deseo de establecer unos estudios claros, o se transfiere a negociaciones en el ámbito empresarial, que como cláusulas precisas y concretas. Las dietas se fijan en 550 para la media y en 1.250 6 1.000 pesetas para salidas.
Por parte empresarial, junto a AECIM, firmaron las comarcales de Móstoles, Alcorcón, Getafe, Arganda, Torrejón, Alcalá, Coslada, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes.
CCOO, en la última reunión del convenio, presentó una contraoferta al acuerdo AECIM-UGT, que consistía, según sus propias declaraciones, en un incremento salarial del 16% (revisión semestral IPC), 1.980 horas de trabajo para este año y negociación en diciembre para 1981, treinta días naturales de vacaciones, jubilación a los 63 años con ocupación por parados de sus puestos de trabajo (negociar con la Administración 3.000 como mínimo), y planteamiento global de los temas descuelgue, absentismo y productividad con las empresas en crisis.
Las patronales, según un portavoz, rechazaron la oferta de CCOO por considerarla insuficiente y llena de ambigüedad. Tampoco accedieron a continuar las negociaciones y reclamaron la firma del convenio. CCOO hizo que constara en acta el aviso de huelga, su hegemonía sobre UGT en el lector, según datos de Trabajo, y la presunta ilegalidad del convenio (a su entender conculca la ley de convenios de 1973). Los empresarios mostraron sus dudas sobre la fiabilidad de los datos de Trabajo y aclararon que no era a la mesa negociadora a quien correspondía dictaminar la legalidad o ¡legalidad de la futura homologación.
UGT, por su parte, dio cuenta de que el contenido del convenio respondía a las reivindicaciones de CCOO, pese a que esta central no firmara. Asimismo, relató sus esfuerzos para que CCOO firmara el mismo («intentamos hasta el último momento que fuera el convenio de la concordia y la reconciliación»).


























































