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Aprobadas en Italia, por aplastante mayoría las nuevas leyes antiterroristas

El Parlamento italiano aprobó ayer las nuevas leyes antiterroristas en bloque y sin enmiendas, gracias al voto de confianza planteado por el Gobierno que preside Francesco Cossiga, después de la decisión de los radicales de utilizar el arma del obstruccionismo, permitido por el reglamento de la Cámara de Diputados.

La mayoría favorable tanto al voto de confianza del Gobierno como a las leyes fue aplastante. Las nuevas leves fueron aprobadas en votación secreta, con 466 votos a favor, 79 en contra y cinco abstenciones. Votaron en contra sólo radicales, nueva izquierda y algunos diputados. probablemente socialistas.La confianza al Gobierno fue aprobada mediante votación nominal con 572 votos a favor, cincuenta en contra y ocho abstenciones. La mayoría necesaria era de 187 diputados.

Como han destacado los observadores, se ha tratado de una de las mayorías más aplastantes de los últimos años de historia del Pariamento italiano. Pero se trata de algo paradójico, porque no ha sido un auténtico voto político, sino «técnico»; así lo han calificado, sobre todo, comunistas y socialistas.

Más aún, ha sido, en alguna forma y también paradójicamente, la sentencia de muerte para el actual Gobierno, ya que el voto ha reflejado una mayoría que no existe y que no sigue al Gabinete Cossiga. Basta pensar que socialistas y republicanos que hoy apoyan al Gobierno con una abstención han votado a favor, como lo han hecho hasta los comunistas, que están en la oposición.

Por eso alguien ha dicho que se ha tratado de un voto dado a regañadientes a este Gobierno y como símbolo de un Gobierno que aún no existe. Y es un hecho que las fuerzas políticas deseaban que se aprobaran en seguida las nuevas leyes antiterroristas, para empezar a ocuparse seriamente de la nueva fase política que está a punto de abrirse en Italia, después de las decisiones del último comité central socialista, que ha excluido cualquier forma de Gobierno después del actual (que se da por despachado) sin la colaboración de los comunistas, y ante el próximo congreso nacional democristiano, que deberá abordar definitivamente la «cuestión comunista» ante la decisión socialista.

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