"Renaldo y Clara", las ideas y obsesiones de Bob Dylan

Primer largometraje escrito y dirigido por el cantante

Mañana, lunes, se estrena en Madrid Renaldo y Clara, primer largometraje escrito, dirigido e interpretado por Bob Dylan, uno de los monstruos sagrados de la música pop. Con él actúan en el filme Joan Baez, Sara Dylan, Ronnie Hawkins, Ronne Blakley, Allen Ginsberg, Roger McGuinn, Arlo Guthrie y Roberta Flack.

La versión que se distribuye en Esaña, con una duración aproximada de dos horas, es considerablemente inferior a la originaria, que se proyectó en el festival de Canes de hace dos años, con una duración de cerca de cuatro horas. Película-collage, en la que se intercalan situaciones de ficción, diálogos literarios y actuaciones de los cantantes, fue realizada entre 1975 y la primavera de 1976, coincidiendo con la Rolling Thunder Revue, gira de Dylan y una numerosa troupe de amigos que actuaban en pequeñas salas sin publicidad previa. Cantaban con Dylan, además de Joan Baez, Roger McGuinn, Jack Elliot, David Blue y el poeta Allen Ginsberg. Musicalmente, la gira se enmarca entre el álbum Blood on the tracks (enero de 1975), Desire (diciembre de 1975, en el que se incluye la canción Hurricane, en defensa del boxeador negro Hurricane Carter, y Hard rain (1976). El éxito de Desire transforma la gira en una enorme tournée, en la que los conciertos se realizan en estadios ante 20.000 o 30.000 espectadores. Renaldo y Clara recoge conciertos en salas pequeñas o ante multitudes.«He hecho Renaldo y Clara», declararía Dylan, «para un grupo de gente muy preciso y para mí mismo, de la misma manera que escribí Blowing in the wind y The times they are changing. El método del rodaje, y ello se aprecia en la película, no era otro que el de marcar la situación por parte del director, pedir un cierto tipo de imagen y dejar trabajar al equipo en libertad. Una gran parte de la película fue rodada en conciertos durante la gira mencionada, con cuatro cámaras al mismo tiempo. Dylan seleccionó cuidadosamente el abundante material, desechando las canciones sin relación temática con la línea de Renaldo y Clara. La banda sonora del filme reúne más de veintidós canciones de Dylan, Joan Baez o Jack Elliot, músicas populares y música clásica.

«Para mí, la película», comentaría Bob Dylan, «es una acumulación de muchas de mis ideas y obsesiones y espero que también tenga un sentido para aquellos que no se saben mis canciones de memoria. Hay un montón de gente que verá la película sin saber quién es quién, y la recibirán con mayor pureza.»

«Yo no he hecho una película para que nadie se impresione, ni para que vean en ella solamente el asunto Bob-Sara-Baez. La película no tiene nada que ver con eso... Jamás he tenido el sentimiento de haber triunfado y estoy muy contento. El fracaso puede traer el éxito, mientras que el éxito es el final del camino. Si tuviera la sensación de ser un triunfador, hace tiempo que ya no estaría aquí.»

«Ser un músico quiere decir llegar a lo más profundo del lugar donde se está. Y, prácticamente, cualquier músico hará lo imposible para llegar a esas profundidades, porque hacer música es algo inmediato -al contrario de poner pintura sobre un lienzo, que es un acto calculado- Cuando se toca, el espíritu echa a volar. Entonces, con la música se tiene tendencia a buscar en lo más profundo de uno mismo para encontrar algo. Cuando se está interpretando música y toda va bien, uno pierde realmente su identidad, uno depende totalmente de la música que se está haciendo con todo su ser. Es peligroso, porque eso trae consigo la creencia de que se puede trascender todo, de que uno puede medirse con cualquier cosa, que es la verdadera vida, que se ha llegado a golpear en el corazón de la vida misma y que se está en la cima del sueño y que no hay recaída. Pero más tarde, entre bastidores, las cosas se ven de diferente manera.»

«Henry Miller lo ha dicho: el deber del artista es inocular al mundo la desilusión. El artista que se muere de hambre es un mito. Son los grandes banqueros y las damiselas de sociedad que compran obras de arte los que están en el origen. Porque ellos quieren guardar al artista bajo su ala. ¿Quién dice que un artista no puede llegar a tener dinero? Mirad a Picasso. No hay necesidad de morir de hambre para ser un buen artista. Basta con tener amor, criterio y un sólido punto de vista. Y hay que luchar contra la depravación. No hacer pactos. Eso es lo que hace un buen artista.»

«El arte», concluye Dylan, «es un medio perpetuo de procurar ilusión. La más alta misión del arte es inspirar. ¿Qué más se puede pedir, sino inspirar a la gente?»

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 26 de enero de 1980.

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