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Peter Galliner: "La libertad de prensa está cada vez más amenzada en el mundo"

«Si miramos a los acontecimientos de la actualidad con ojos críticos, podemos deducir que la libertad de expresión está cada vez más amenazada, porque muy pocos países en el mundo tienen, en realidad, libertad de prensa; yo diría que no llegan a veinticinco, de los 150 que pertenecen a la ONU, y se han comprometido a poner en práctica el artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos.» Esta es la visión, a todas luces pesimista, que tiene de la situación informativa en el mundo él director del Instituto Internacional de Prensa (IPI), Peter Galliner, que se encuentra estos días en Madrid preparando una de las conferencias anuales de este organismo que se celebrará en 1982 en nuestro país.

«Asesinatos, muertes, desapariciones, secuestros, expulsiones, censuras, juicios... son plagas. muchas de ellas. frecuentes, que azotan de manera especial a los profesionales de la información. y que plantean, por tanto, serias dificultades al desarrollo de la libertad de expresión. Este no es precisamente el camino más apropiado», dice Galliner, «para que se produzca la libre circulación de informaciones en el mundo.»Recientemente, el Instituto Internacional de Prensa explicaba extensamente y con todo detalle estas «plagas» a las que se refiere el presidente en un informe anual sobre el estado de la libertad de prensa en el mundo, y del que EL PAÍS publicó un extracto el 27 de diciembre pasado. El informe del IPI mantenía que, a pesar de todos los intentos de algunos organismos internacionales por garantizar la libertad de prensa en el mundo, 1979 no se podía considerar como un año en el que se hubiera progresado en la aplicación del espíritu de las declaraciones internacionales sobre la libertad de información y el derecho a la comunicación.

Nuevo orden informativo internacional

¿Y qué consecuencias pueden tener estos sucesos en relación con el debatido y perseguido tema del llamado «nuevo orden informativo mundial», apoyado y promocionado por la Unesco? «Por supuesto que no favorece en nada el asentamiento de este proyecto. Aunque no creo que el mundo necesite un "nuevo orden informativo internacional". Lo que necesita es una prensa libre, y la primera condLción para que una prensa pueda llamarse libre es que sea independiente de los Gobiernos. Una prensa pluralista es uno de los caminos más seguros para aproximarse a la independencia y a la libertad de expresión.»El Instituto Internacional de Prensa ha mantenido en sus declaraciones públicas una postura muy crítica, cuando no escéptica, sobre el «nuevo orden informativo internacional». «No es que estemos exactamente en contra del nuevo orden informativo"», explica Peter Galliner, «lo que sí estamos es en contra de las restricciones de cualquier tipo a los periodistas en el desempeño de su tarea informativa. Por otra parte, las ventajas que se predican de este "nuevo orden" no se corresponden con las limitaciones a la libertad de expresión en muchos de los países partidarios de la nueva estrategia informativa.»

El señor Galliner ha venido a España a poner en marcha los preparativos para la celebración en Madrid, en 1982, de la conferencia anual del IPI. «Muchos países han pedido ser la sede de esta reunión internacional, pero hemos elegido España porque estamos convencidos de que en los últimos tiempos los periódicos españoles y otros medios de comunicación han hecho grandes progresos en la libertad de expresión y han ayudado al desarrollo democrático.»

En su último informe, el IPI se congratulaba de que en países que habían mantenido una larga tradición de censura y represión en materia de prensa. como eran España y Portugal, ahora se hubieran dado importantes progresos, a medida que se consolidaban las instituciones democráticas. en el desarrollo de la libertad de expresión. «En los últimos cuatro años se ha desarrollado en España una prensa libre, porque ya han desaparecido las dificultades políticas y el control directo del Gobierno, aunque todavía se mantienen dificultades que derivan de la legislación actual y de su aplicación.»

¿De qué manera se podría mantener y perfeccionar esta consecución ascendente, según su opinión, de niveles aceptables de libertad de prensa en España? «En primer lugar, creo que un país democrático como España no necesita una nueva ley de información. Corresponde a los propios profesionales atribuirse sus limitaciones, si es que han de tener algunas. Por ejemplo, un Consejo de Prensa, parecido a los Press Council que existen en países como Inglaterra, República Federal de Alemania y otros países europeos, y que han demostrado en la práctica ser muy provechosos, podría ser muy útil también en España. »

Periodismo, profesión práctica

En la línea que usted explica de autocontrol de los propios profesionales, libres de las interferencias de los Gobiernos, ¿cuál sería la vía más directa de acceso a este mundo de responsables y transmisores de información? ¿Merecen. por otra parte, los periodistas algún tipo de trato especial? «El periodismo es fundamentalmente una profesión que se aprende en la práctica. Las titulaciones académicas u otras aportaciones pueden ser provechosas, pero no son esenciales. A la profesión se accede trabajando. No soy partidario del carné profesional corporativo y no veo porqué el periodista ha de recibir un trato especial, diferente al de los demás ciudadanos. Lo que sí merece es que le respeten su labor informativa y que no le pongan trabas en este trabajo.»Usted habla de los avances de la libertad de expresión en España, ¿es compatible este hecho con la crisis económica en el sector prensa y que afecta quizá de manera especial a España? «La crisis económica de la prensa no es sólo un problema español, pero quizá aquí afecta de una manera especial, debido a causas tan dispares como la poca circulación y poca lectura de periódicos, la competencia publicitaria desleal de la televisión, la falta de ayuda estatal y, en general, la peculiar organización de la propiedad de los grandes medios. Creo que se les debía permitir a los periódicos participar en emisoras privadas de radio y televisión. Esto, además de las ventajas económicas que reportaría, ayudaría a mantener una pluralidad de puntos de vista dentro de la información.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de enero de 1980

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