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CARTAS AL DIRECTOR

El crimen de Cuenca

Queremos dejar constancia de nuestra inquietud ante un hecho de tal importancia como la suspensión de exhibición de la película El crimen de Cuenca, dirigida por Pilar Miró. Hemos de añadir que se trata de una inquietud doble, provocada en parte por la escandalosa suspensión de la película y, en parte, por la escasa repercusión pública que ha tenido esta medida, pese a su obvia irregularidad. Es evidente que la suspensión de El crimen de Cuenca (basada en unos hechos reales y ocurridos hace setenta años) es un gesto arbitrario, un abuso de poder, la demostración palpable de que la censura ideológica sigue vigente y, en definitiva, una medida anticonstitucional. Es evidente, también, que hecho tan grave nos afecta a todos, que supone una transgresión a la libertad de expresión y que una sociedad que permite que se cometan semejantes desafueros con tal impunidad es una sociedad conformada y condenada a la represión y la injusticia. La suspensión de la película de Pilar Miró no es nada nuevo: hemos vivido situaciones peligrosamente similares en el régimen anterior. Lo tristemente nuevo. en este caso, es esa abulia que parece habernos paralizado a todos, nuestra falta de respuesta ante un hecho tan indigno de una sociedad que quiere llamarse democrática. Por ello. porque no debemos resignarnos al silencio y a lo injusto, los abajo firmantes reclamamos la inmediata exhibición de El crimen de Cuenca en su versión íntegra y sin cortapisas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de enero de 1980