Dos lesbianas francesas se casan por la Iglesia protestante
Al cerciorarse del primer matrimonio de dos homosexuales celebrado religiosamente en Francia hay quien ha comentado en París: «Es una respuesta al senador Henriet.» El «venerable senador» (76 años), como le llaman, giscardiano de filiación política, falócrata inocente o macho candoroso, como también le apellidan, hace menos de una semana profirió una sentencia en el hemiciclo del Senado que ha recorrido todo el hexágono galo: «Las mujeres, en vez de al trabajo, hay que enviarlas a la cama para que hagan hijos para Francia.»Rosy y Claudia, y el pastor protestante Joseph Douce, a su manera, respondieron anteayer al senador en una iglesia protestante de París. Simplemente, el pastor unión religiosamente a las dos chicas. A pesar del acontecimiento insólito sólo asistieron al acto los amigos y una representante del grupo de lesbianas del Centro del Cristo Liberador.
La ceremonia se realizó según el rito protestante, pero el pastor Douce matizó que se trataba de una «unión de amistad homosexual» y no de un matrimonio a secas. Por ejemplo, en vez del «os declaro unidas ante Dios y hasta la muerte», regateó a la liturgia y dijo: «Os declaro unidas ante Dios y mientras que dure vuestro amor.» A lo largo del sermón, que invitados y contrayentes escucharon con emoción visible, el pastor las invitó a «gozar de la vida con la mujer que tú amas, porque el amor es fuerte».


























































