Asesinato ritual y linchamientos en Brasil
Centenares de vecinos de la localidad brasileña de Cantagalo, a 150 kilómetros de Río de Janeiro, lincharon y descuartizaron, el pasado jueves, a dos hombres, cuyos cadáveres fueron arrojados dentro de dos automóviles en llamas. Ambos habían asesinado a un niño de dos años de edad en una ceremonia de magia negra.
El hacendado Moacir Valente perseguía la instalación de una fábrica de cemento en Cantagalo, pero su propósito no se realizada. Para ahuyentar su mala suerte ordenó a su ayudante, Anesio Ferreira, que consiguera un niño pequeño, cuyo sacrificio permitiría, según el hacendado, la realización de su deseo.El cadáver del niño Antonio Carlos Magallaes fue descubierto, y Valente y su ayudante pasaron a una comisaría. De allí fueron arrancados por una multitud encolerizada que los apaleó y descuartizó sus cadáveres. La policía realizó varias cargas contra los linchadores, pero éstos cobraron fuerzas e incendiaron tres vehículos policiales, donde tiraron los cuerpos de sus víctimas hasta que el fuego los consumió.
Inmediatamente después, varios centenares de vecinos se encaminaron hacia una hacienda del propietario Valente, la rociaron con trescientos litros de gasolina y le prendieron fuego, no sin antes destruir todos los elementos con los que el infortunado hacendado realIzaba sus ritos de magia negra.


























































