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Clavero y Castejón, enfrentados

El problema del Mundial ya no está en la continuidad de Raimundo Saporta o en el nombramiento de Fernando Castedo para presidente del Comité Organizador. El tema se ha fijado en otros dos nombres: el ministro de Cultura, Manuel Clavero, y el director general de Deportes, Benito Castejón. En medio de ambos, y como árbitro, el propio Adolfo Suárez. Castejón entendió que era bueno el relevo de Saporta y le preguntó a Suárez su alternativa. Clavero entendió la operación como un «puenteo» y se ha aferrado al nombre de Saporta.En el Ministerio de Cultura se ha tomado postura en favor de la continuidad, y ello, como es natural, deja en posición incómoda al Consejo Superior de Deportes. La fricción entre ministro y director general se ha producido quizá sin buscarla. Uno de los dos quedará con imagen de derrotado si continúa Saporta o entra Castedo.

En medio de este extraño tinglado está el propio Saporta, cuyo futuro no depende de la decisión del ministro, sino del entendimiento entre UCD y PSOE. Si hay pacto y se aprueban las normas de Saporta sobre la constitución de los comités locales, éste continuará. Si Clavero no logra hacerlas prevalecer, Saporta tendrá que marcharse. A Saporta el mejor favor que podrían hacerle en este momento es concederle el relevo. A partir de su cese podría intentarse el entendimiento entre las partes enfrentadas. Mantener a Saporta supondría el sostenella y no enmendalla, lo que para el PSOE sería una actitud desafiante.

El presidente del Gobierno debe definirse por aceptar la propuesta del ministro o la del director general. Fernando Castedo, que ya dijo sí al puesto ofrecido por Castejón, de no acceder al Mundial, acabaría probablemente en el consejo de una gran empresa.

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