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REVISTA DE PRENSA

El PSOE, en su sitio

«El Partido Socialista Obrero Español, tras el Congreso Extraordinario, ha quedado en su sitio. El que corresponde al partido centenario de la izquierda y, en estos momentos, mayoritario de la oposición. Ni derechazo ni radicalismo.Se mantiene la línea tradicional de sus principios ideológicos. De haber renunciado a ellos, el Partido Comunista hubiera sido el mayor beneficiario. El PSOE debe tener todos los argumentos para ejercer el hegemonismo en el ámbito de la izquierda. Hasta 1983 ese hegemonismo está avalado por los cinco millones y pico de votos que le ofrecieron su confianza. (...)

No deja de sorprender, sin embargo, que Felipe González haya asumido, en esta ocasión, unos principios ideológicos que son prácticamente los mismos que aprobó el 28.º Congreso y que motivaron la declaración del líder socialista de incompatibilidad con ellos.

Los más destacados representantes del sector crítico no han podido ocultar su sorpresa al ver que los felipistas hicieron suyas las tesis que venían defendiendo sus antagonistas en estos cuatro meses de polémica. (...)

Clarificada la situación interna del partido, el PSOE ha de lanzarse a hacer su política sin ambigüedades. Este partido tiene la responsabilidad del gobierno de miles de municipios, controla la segunda central sindical del país y suma la mayor fuerza parlamentaria de la oposición. (...)

Esta política responsable y madura es la que se espera del PSOE. Los socialistas han de abandonar esos hábitos adquiridos en la clandestinidad que les conducen a realizar una política testimonial y no una estrategia de incidencia real en la sociedad. Al tiempo de ofrecer su proyecto político, les corresponde ejercer su parcela de poder como segundo partido de este país.

El polémico Congreso Extraordinario ha terminado sin vencedores ni vencidos, afortunadamente. Si los principios ideológicos resultantes han sido de síntesis, la dirección del partido, aunque monocolor, ha incorporado hombres valiosos -ahí están los nombres de Sotelo y Maravall- que no atienden a la mera adhesión.»

Madrid, 1 de octubre

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 1979