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General Motors podría fabricar en Zaragoza recambios para la OTAN

Cuando falta menos de una semana para que concluya el plazo de alegaciones sobre la instalación de la factoría de General Motors en Zaragoza, el diputado socialista por esta provincia Antonio Piazuelo ha declarado que no cree que esta multinacional venga a instalarse aquí con el sólo propósito de fabricar automóviles. «Mucho me temo», ha dicho, «que además pretendan llevar a cabo montajes industriales para la automoción de vehículos militares destinados a la OTAN.»

El PSOE ha hecho público, por medio del diputado Piazuelo, su disgusto por no haber sido consultada esta fuerza política aragonesa en ningún momento sobre la conveniencia o no de instalar en el polígono industrial zaragozano de Figueruelas una factoría de la General Motors. Según el señor Piazuelo los responsables del departamento de trabajo del organismo preautonómico aragonés no han tomado parte en las negociaciones entabladas entre la Diputación General y la Dirección para España de la General Motors.«Para nosotros», ha manifestado el señor Piazuelo, «es un hecho que el principal beneficiario por el montaje de esta multinacional no va a ser el pueblo aragonés, sino la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, porque eso de comprar en Figueruelas unos terrenos a cuatro y vendérselos luego a la General Motors a 4.000 es un negocio redondo. »

Ha asegurado también que la instalación de esta factoría, con todos los servicios de infraestructura y vialidad que ello comporta, va a echar por tierra cualquier proyecto inmediato de ordenación urbana o industrial en esta zona. «Van a acabar», dice, «con la ordenación de la zona y con todo lo demás. » Sin embargo, el señor Piazuelo ha reconocido que la General Motors, una vez se haya puesto en funcionamiento su factoría zaragozana, va a contribuir en gran medida a la potenciación de pequeñas y medianas industrias locales dedicadas tradicionalmente a actividades auxiliares del ramo del automóvil, las cuales atraviesan ahora por unos momentos financieros especialmente dramáticos.

Al mismo tiempo que se producen estas manifestaciones, en Zaragoza se ha reunido un grupo de economistas, sociólogos y otros especialistas en la materia para realizar un análisis sobre las condiciones en las que la General Motors viene a establecerse aquí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de septiembre de 1979