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CARTAS AL DIRECTOR

El tráfico en el Madrid de los Austrias

Como vecino del Madrid de los Austrias me he sentido profundamente satisfecho al leer la noticia de que gran parte de nuestro barrio va a convertirse en zona peatonal. Ya va siendo hora de que los ciudadanos-coche (esos que van al retrete con él) dejen lugar al paseo al juego libre de los niños y a un entorno cultural que se iba degradando sin remisión.No obstante, en mis largos paseos por este barrio nuestro maravilloso (inmejorable sistema de información que deberían utilizar más los responsables de nuestra vida municipal) me encontré con la desagradable sorpresa de que en algunas zonas ya peatonales existían señales de permitida carga y descarga en lugares donde la calzada estaba ya cubierta por acera, con el consiguiente daño para las hace bien poco puestas baldosas.

A pesar de que como vecino de este barrio estoy lamentablemente acostumbrado al mal estado permanente de nuestras aceras, que con la lluvia se convierten en verdaderas trampas para nuestras ropas, no puedo entender cómo después de hacer obras que salen del bolsillo de todos nosotros unos pocos tienen el triste privilegio de destrozarlas con el paso de sus vehículos (las baldosas de la calle de Postas empiezan a ser un ejemplo).

Yo pienso que un pueblo civilizado en su convivencia ciudadana es aquel que más que gastar ingentes cantidades en nuevas obras públicas es capaz de conservar lo que está hecho.

Mientras existan las aceras destrozadas durante meses, las señales de tráfico con suciedad de lustros, los restos de una obra (municipal muchas veces) desperdigados desde que hicimos la primera comunión, los daños en las vías públicas producidos al efectuarse obras en los comercios (antes el propio comercio las reparaba), las pintadas en los monumentos y las viviendas que nunca se limpian (en estas últimas deberían hacerlo los propios vecinos) y un largo etcétera de desidia municipal e indisciplina ciudadana, de poco servirá hacer grandes obras que están destruidas y viejas a los pocos meses.

Unas cuantas cuadrillas municipales permanentes recorriendo Madrid, para en la mayor parte de los casos corregir pequeños desperfectos, no creo esté fuera del alcance de nuestro Ayuntamiento, por mal que están sus finanzas.

Como persona de izquierdas he votado y votaré por gestores municipales de mi ideología, y por ello no quisiera que me recordaran, aquellos que están siempre dispuestos a hacerlo, que nada ha cambiado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 1979