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Tribuna:Once años de terror y miserias en Guinea Ecuatorial / 4

Con la llegada al pode de Macías la economía se desplomó

Al proclamarse la independencia en 1968, Guinea Ecuatorial poseía uno de los mayores índices de renta per capita del continente africano. A decir verdad, su desarrollo económico se había concentrado en la isla de Fernando Poo y se debía principalmente a la exportación del cacao procedente de las plantaciones explotadas por los españoles y cuya mano de obra era de origen nigeriano. Según estadísticas de la ONU de 1967, Guinea Ecuatorial exportaba 38.000 toneladas de cacao por valor de 25.438.000 dólares, 8.000 toneladas de café, 325.000 metros cúbicos de madera, casi 3.000 toneladas de. aceite de palma, etcétera. La FAO estimaba por su parte que la industria pesquera producía aproximadamente mil toneladas de pesca anuales, una cantidad insignificante si se la compara con las 12.000 toneladas de pesca en pequeña escala, en canoa, destinada en general al mercado interno (el consumo por habitante de pescado era de 46 kilos, uno de los más altos del Tercer Mundo).Con la llegada al poder de Macías, la economía se desploma. La exportación de cacao descendió a 22.000 toneladas en 1971 y a 10.000 en 1974. Aunque resulta imposible obtener estadísticas oficiales. los expertos de la firma Gill and Duffus calculan que la cifra actual se sitúa alrededor de las 2.340 toneladas.

La producción de la industria maderera pasó de los trescientos y pico mil metros cúbicos de ante de la independencia a 20.000 en 1971. Con posterioridad, esta cifra ha bajado aún, pese a los esfuerzos del consorcio francosuizo Compagnie Forestiere.

Enfrentado a la desintegración económica del país, Macías no adoptó estrategia alguna para remediarla, fuera del famoso «plan» de 1974 que examinaremos a continuación. Gran parte del presupuesto estatal se destinaba, al contrario, a gastos suntuarios, como la compra de vehículos oficiales o el mantenimiento del avión presidencial. El congreso extraordinario del PUNT en agosto de 1974 aprobó, por su parte, la construcción urgente de un monumental palacio de Congresos, con una cabida de más de 10.000 personas. En el capítulo de los dispendios extravagantes puede mencionarse igualmente la impresión de nuevos sellos -«realizada a trávés de los intereses de Trevijano en Liechtenstein»- y la acuñación de medallas de oro y plata destinadas a conmemorar el Campeonato Mundial de Fútbol celebrado en Argentina.

Ante la insuficiencia de los fondos obtenidos por la concesión de monopolios forestal y pesquero, el presidente decide lanzar en 1974 un plan de rehabilitación económica de las plantaciones de cacao «abandonadas por los extranjeros».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de agosto de 1979