El Gobierno portugués establece un programa de ahorro energético
El Gobierno dimisionario de Portugal ha decretado medidas restrictivas para el consumo de energía pero mantiene intacto el precio de los carburantes. Para límitar el consumo de gasolina se establece en ochenta kilómetros por hora la velocidad máxima en carreteras y de cien kilómetros hora en autopistas, restringiendo la circulación en los centros urbanos. El plan disminuye el número de gasolineras en servicio los domingos y festivos y reduce su horario de funcionamiento durante los días laborales. La televisión finalizará sus emisiones a las veintitrés horas, los cines a las 23.30 y los teatros a la una de la madrugada.Por otra parte, el Ministerio de Trabajo estudiará, en el plazo de dos meses, un proyecto para la diversificación de horarios de trabajo que facilite la utilización de los transportes públicos.
Para justificar estas medidas «relativamente poco incómodas para el consumidor», el Gobierno cita el espectacular aumento de la factura petrolífera que Portugal tendrá que abonar este año como consecuencia del último aumento decretado por la OPEP.
Si se mantienen los actuales niveles de consumo, las importaciones petrolíferas de Portugal ascenderán a mil millones de dólares, ciento veinte millones de dólares más que los inicialmente previstos.
Para el próximo año y a los precios actuales, Portugal desembolsará un mínimo de 1.200 millones de dólares por aquel concepto, valor equivalente al 45% del déficit en su balanza de pagos.


























































