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Continúa grave uno de los heridos en el atentado de Malasaña

Jesús Cañedo Vega, herido a consecuencia de la bomba que explosionó la madrugada del sábado en el barrio de Malasaña, continúa internado en el hospital Clínico y su estado es grave. Los restantes heridos han sido trasladados a sus domicilios particulares. Los restos mortales de Salomé Alonso, fallecida a consecuencia del atentado, fueron enterrados ayer en su pueblo natal de Pelayos de Lens (La Coruña), con asistencia de líderes del PCE, partido al que estaba afiliada la víctima, al igual que su marido, Jesús Cañedo.

Por el momento, ningún grupo ha reivindicado la colocación del artefacto, aunque las características de éste -utilización de amonita- y el hecho de que el bar El Parnasillo sea un lugar de frecuente reunión de abogados y militantes de izquierda hacen pensar a los vecinos que los autores pueden ser de extrema derecha.Según el parte médico facilitado desde el hospital Clínico, Jesús Cañedo Vega se encuentra consciente y el posoperatorio ha sido normal.

La reacción general en el barrio de Malasaña ha sido de fuerte indignación. Durante la noche del domingo, los cafés y bares de la zona cerraron sus puertas en señal de protesta. Las entidades ciudadanas (asociación de vecinos y Unión General de Vecinos) hicieron comunicados en los que manifestaron su protesta por el atentado y exigían una inmediata investigación de lo ocurrido.

La decisión de cerrar la noche del domingo fue tomada en una reunión celebrada a última hora de la tarde en el café Ruiz. Allí se acordó organizar una coordinadora de hostelería del barrio de Malasaña y apoyar las acciones que decidan realizar las entidades ciudadanas. Estas se reunieron ayer y para hoy estudiarán la posibilidad de realizar alguna acción de respuesta a lo que califican de «vil y estúpido atentado». Una de estas posibles acciones podría consistir en convocar una manifestación por todo el barrio.

En la reunión de los representantes de la hostelería del barrio se planteó también la necesidad de buscar algún tipo de medida que defienda tanto al sector como a los vecinos de la zona. Alguno de los asistentes manifestó también su preocupación por la instalación de la sede de Fuerza Nueva en el barrio.

Numerosos abogados que se encontraban ayer en Magistratura, y otros pertenecientes a despachos laboralistas de Madrid, hicieron ayer un comunicado conjunto (Jesús Cañedo trabaja en Españoleto, 13) en el que consideran el hecho como un vil asesinato sin significado aparente, encaminado a romper la convivencia democrática, y señalan que la acción pretendía repetir la tragedia de California 47. Este mismo sentimiento se recogía en el comunicado redactado por la secretaría general del PCE.

En relación con el atentado parece ser que varias personas han sido interrogadas en las dependencias policiales. Sin embargo, el gabinete de prensa de la Jefatura Superior de Policía desmintió ayer que se hubieran producido detenciones. «Se están siguiendo investigaciones en diferentes sentidos», explicaron, «y se siguen distinta! pistas, aunque ninguna de ellas es especialmente esclarecedora o fiable.»

En cuanto a medidas a tomar de cara a posibles nuevos incidentes, la Jefatura Superior de Policía considera que no es necesario reforzar las medidas de vigilancia en la zona.

Las únicas pistas sobre los autores de la colocación del artefacto explosivo apuntan hacia tres personas, dos de las cuales huyeron a toda velocidad en un coche no identificado, precisamente en el momento de producirse el atentado, según informan testigos presenciales. El tercer sospechoso es un joven con chaqueta negra que iba en una moto y que podría ser el autor directo de la colocación del explosivo.

Ni el Gobierno Civil de Madrid ni la Jefatura Superior de Policía hicieron ayer ninguna declaración pública esclarecedora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de julio de 1979

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