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Tribuna:

Al fin, diálogo

La Federación Española de clubs de Primera División ha comenzado a aceptar el diálogo con los representantes de los futbolistas profesionales. Fue necesario que se produjera con anterioridad el trágala de la huelga, a la que se llego por la mala voluntad federativa. Para que, tras la histeria colectiva de los presidentes de club, se comenzara a pensar en la posibilidad de iniciar unas conversaciones.La Federación y los jugadores han tomado asiento ante la misma mesa para que, por vez primera desde un plano igualitario, puedan debatir los tenias que a ambas partes incumben. La Federación no ha tenido más remedio que tragar.

Pese a las conversaciones en marcha, no conviene que los profesionales del fútbol se sientan excesivamente optimistas. A Pablo Porta le va aquello de las trampas saduceas y, no sería extraño que, en el terna del derecho de retención, con alguna triquiñuela leguleya, hiciera imposible un final medianamente satisfactorio.

A los jugadores de fútbol, afortunadamente, les ampara en este momento la Constitución. E incluso la futura ley de la Cultura Física y del Deporte les concederá los beneficios que hasta ahora les han negado los clubs. El fútbol, del que he dicho en repetidas ocasiones -alguna de ellas incluso en sesión tenida por solemne- que está al margen de la ley, no tiene más remedio, al fin, que aceptar las reglas del juego. Pero eso sí. tras muchas tarjetas rojas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de junio de 1979