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Naufraga el plan occidental de independencia de Namibia

Las posibilidades de una solución negociada para Namibia han caído en picado tras la decisión del régimen surafricano, que ocupa ilegalmente el territorio, de permitir la constitución en Windhoek de una Asamblea con plenos poderes legislativos. La intransigencia de Pretoria promete radicalizar el debate Sobre Namibia que hoy se abre en las Naciones Unidas.

La apertura del Parlamento de Namibia, elegido en unos comicios patrocinados por Suráfrica y no reconocidos internacionalmente, coincide con un discurso del ministro de Asuntos Exteriores surafricano, Pik Botha, certificando la defunción de los planes occidentales para la independencia del territorio africano reivindicado por el SWAPO. Unos planes que. Washington y Londres intenta rescatar en las conversaciones que mantienen en la capital británica Lord Carrington y Cyrus Vance.

Preparativos militares

La Asamblea de Windhoek, controlada por la Alianza Democrática Turnhalle, un partido sostenido por el Gobierno de Pretoria, será aparentemente soberana para legislar, pero los poderes ejecutivos siguen residiendo en el administrador surafricano para el territorio, juez Martinus Stevn. El arriesgado paso dado por Suráfrica hacia una declaración ilegal de independencia para Namibia semejante a la rodesiana se produce en el marco de un afianzamiento militar sin precedentes de las tropas de Pretoria en la frontera norte de este rico y desértico territorio.En los últimos días, millares de hombres y centenares de vehículos acorazados han sido desplazados hacia el límite con Angola. El ministro de Defensa de este país informaba ayer que se han producido ataques de columnas blindadas y bombardeos artilleros y aéreos contra las ciudades fronterizas de Kalal y Luenge. La impresión que prevalece en círculos londinenses próximos al movimiento de liberación SWAPO es que Pretoria se prepara para lanzar una ofensiva en gran escala contra las bases guerrilleras en Angola.

La República Surafricana mantiene más de 12.000 soldados acantonados en guarniciones del norte de Namibia. En más de la mitad del territorio rige ahora la ley marcial y a lo largo de este mes han sido movilizados millares de reservistas. Todo ello en respuesta al incremento de las acciones llevadas a cabo por la Organización Popular del Suroeste Africano, el movimiento de liberación reconocido por las Naciones Unidas.

En declaraciones descartando virtualmente la posibilidad de una solución pactada para Namibia, el ministro surafricano de Asuntos Exteriores ha acusado a las cinco potencias occidentales que apadrinan el plan de independencia (Estados Unidos, Gran Bretaña, RFA, Francia y Canadá) de conspirar contra Pretoria, junto con los Estados africanos de la «línea del frente». «No se puede negociar con quienes te engañan», dijo Pik Botha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de mayo de 1979

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