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Crítica:

Cine.

En la sobremesa, una película de corte convencional, El asedio de Pinchgut (1959), de Harry Watt, interpretada por Aldo Ray, Heather Sears, Nel McCallum, Víctor Maddern. Cuatro presos se refugian, después de haber liberado de la cárcel a uno de ellos, en un islote próximo a la bahía de Sidney. Asediados por la policía amenazan con volar un depósito de municiones con la ayuda de un viejo cañón. El único aliciente del filme está en la personalidad de su director, Harry Watt, uno de los mejores documentalistas de la «escuela británica» junto a Grierson. Por la noche, película inédita por tratarse de un telefilme, Jinetes de acero (estrenada por la cadena norteamericana NBC, el 6 de diciembre del pasado año), de Harvey Laidman, con James Brolin, Rip Torn y Jennifer Warren. Clayton Davis, joven conductor de camiones, se mete en operaciones de la mafia para obtener dinero rápido con el que pagar los últimos plazos del moderno camión que transporta mercancías ilegalmente. Su esposa le amenaza con abandonarle para volver a la universidad. Producto norteamericano del género de los camioneros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 1979