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Fiesta del Primero de Mayo

El alcalde Tierno y la unidad de la izquierda, protagonistas en Madrid

Por segundo año consecutivo se ha celebrado en todas las ciudades españolas la festividad del Primero de Mayo. Manifestaciones en general pacíficas y masivas recorrieron las principales calles de capitales de provincia y grandes ciudades, encabezadas por líderes sindicales y locales de partidos de izquierda. Se produjeron diversos incidentes aislados entre los manifestantes y provocadores de signo contrario que ocasionaron algunos heridos. En Madrid los incidentes más serios se registraron en Cuatro Caminos, al finalizar la manifestación de la CNT. La gran manifestación de Madrid convocada por CCOO y UGT, fue un auténtico jubileo de la unidad de la izquierda y del alcalde Tierno.

Entre continuos vivas a la unidad de la izquierda (« PSOE, PCE, unidos a vencer») y al nuevo alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, cuya presencia eclipsó la de los secretarios generales de CCOO, UGT, PSOE y PCE, centenares de miles de personas se manifestaron ayer para conmemorar el Primero de Mayo. La marcha, que duró tres horas y media, fue una especie de jubileo por la victoria de la izquierda en las rnunicipales y un rechazo de la violencia fascista que llegó a relegar a un segundo plano las reivindicaciones laborales y sindicales.La manifestación, que se formó a lo largo del paseo de las Delicias (desde la altura de la calle del Ferrocarril hasta la glorieta de Atocha), se inició hacia las doce menos veinte de la mañana. Abrían la manifestación, tras una pancarta de CCOO y UGT, los dos secretarios generales de estas centrales, Marcelino Camacho y Nicolás Redondo, que estaban acompañados por los responsables de sus sindicatos en Madrid, Fídel Alonso y Jesús Prieto, y miembros de las ejecutivas. Tras ellos, Tierno Galván, el alcalde, acompañado de los tenientes de alcalde Tamames y Puerta, La tercera fila estaba integrada por miembros de las ejecutivas del PSOE y PCE, con sus secretarios generales, Felipe González y Santiago Carrillo. A continuación, tras una pancarta de USO, la ejecutiva de esta central -que se había adherido a la manfiestación convocada por CCOO y UGT-, con su secretario general, Manuel Zaguirre. Detrás, el grueso de la manifestación. A una distancia de unos doscientos metros, varios miles de personas desfilaron tras las pancartas del SU, CSUT, SLMM, UCSTM, ORT y, PTE. También, en grupo, desfilaron la AOA, LC, LCR, PCOE e incluso tras una pancarta color caqui algunos soldados. En la cola había proliferación de banderas republicanas que los rigurosos servicios de orden habían impedido ondear en la cabeza de la misma.

Vítores a Tierno Galván

Escoltado por la policía, aspecto que llenó de regocijo a los manifestantes, llegó Tierno Galván, vestido de terno gris, chaqueta cruzada, corbata y camisa blanquísima. Por su indumentaria, junto a una sonrisa invariable a lo largo de todo el recorrido y la forma de elevar las manos para saludar, gesto casi pontificio, más parecía que el alcalde de Madrid presidía una procesión oficial que una manifestación obrera. Los aplausos constantes y los gritos de «Tierno, Tierno» y «Tierno, amigo, el pueblo está contigo», le acompañaron toda la manifestación. A lo largo de ella se dejó poner dos claveles rojos, saludó a tres policías municipales que se cuadraron en actitud marcial y estuvo a punto -con la mano en la cartera- de socorrer allí mismo a un parado que se le acercó (al final lo citó para hoy en el Ayuntamiento).

"¡No más sangre!"

Alguien, en el transcurso de la manifestación -luego se haría eco de ello Felipe González- gritó: « ¡No más sangre! ». El reciente asesinato de un joven comunista el domingo último y el paso por la calle de Atocha, donde se encontraba el despacho laboralista de CCOO que sufrió el atentado de enero del 77, estuvieron presentes entre los manifestantes.

La manifestación convocada por CCOO y UGT fue, en líneas generales, pacífica, como reconoce la Jefatura Superior de Policía, aunque se, vio salpicada de algunos incidentes aislados de gravedad. Así, en el bloque formado por SU y CSUT, se produjo el apuñalamiento de un militante del PTE, Rairriundo Ruesgo. Se detuvo a dos menores, que según los indicios no tienen nada que ver con el hecho, ya que el herido -que se en cuentra grave, aunque fuera de peligro, en la UVI del Primero de Octubre- declaró a los médicos que le habían apuñalado cuatro jóvenes que salieron del Metro y desaparecieron rápidamente tras cometer el hecho. En la calle de Montalbán los servicios de orden detuvieron y entregaron a la policía a dos jóvenes, Oscar Portava les y D. M. G., que portaban una bolsa con piedras. Y hacia las 12.45, por la manifestación corrio el runior de que alguien había sa cado una pistola- un joven que llevaba una corbata azul -según la policía- fue protegido de los manifestantes. Otro joven, vestido de paramilitar y agresor del servicio de orden, fue protegido por la Policía Municipal de la respuesta: contundente de éste en la puerta de Alcalá.

Altercados en la manifestación de la CNT

La manifestación de la CNT, que discurrió de la plaza de Castilla a Cuatro Caminos y en la que participaron unas 10.000 personas, se desarrolló en un clima de mayor violencia que la programada por CCOO y UGT. Hubo enfrentamientos con grupos provocadores de extrema derecha. Según algunas fuentes, se produjeron disparos al aire (véanse fotografías de página 48), y, según la nota de la policía, tres inspectores fueron agredidos por manifestantes. Un joven, Luis Molina Villaescusa, fue apuñalado y se encuentra internado de gravedad en le hospital de la Cruz Roja; según la policía, la causa pudo estar en que llevaba una estampa pegada a la cartera. Unas 150 personas apedrearon un autobús de la EMT y la policía tuvo que hacer varias cargas y detuvo a cuatro militantes del PORE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de mayo de 1979

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