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La crisis francesa

«Algunos barrios de París saqueados, combates callejeros, barricadas, tiendas asaltadas, varios herídos graves. Nadie podía ignorar que se iban a producir incidentes. Los organizadores de la manifestación, la CGT y el Partido Socialista, lo sabían. La policía lo sabía, los parisienses también lo sabían, puesto que se quedaron en sus casas.( ... )Se atribuye esos actos a los elementos incontrolados. Pobre explicación. ( ... )

Es un hecho que, ante los metalúrgicos, el Gobierno tenía las manos atadas. Al principio de la crisis no ha sabido explicarles claramente el mecanismo del plan de reestructuración del acero. ( ... )

Dejó que la situación en Longwy y en Denaüx se deteriorase y, después, que se pudriese.

Al final dio la impresión de que cedía y, de esta forma, estimuló a que los sindicatos endureciesen su actitud. En el punto a que habían llegado las cosas, el Gobierno no podía adoptar bruscamente una actitud dura. Por temor a la impopularidad terminó por resignarse al desorden.

Es inquietante que, en Francia, una manifestación sindical, expresión normal de la libertad en democracia, desemboque necesariamente en violencia.)»

, 25 marzo

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