Ir al contenido
_
_
_
_
gente

Louise Desert,

vecina de un pueblecito de la Borgoña francesa, ha llegado a los 105 años en buen disfrute de sus facultades físicas y mentales «gracias a que ha dormido doce horas diarias, ha bebido sólo los domingos una copa de Calvados (licor francés fabricado con manzanas) y, sobre todo, porque no ha votado ni ha visto la televisión». Al festejar su cumpleaños ha declarado la señora Desert que sólo se atrevió a acudir a las urnas cuando cumplió 101 años. «Sólo entonces me consideré madura para comprender la política sin apasionamientos, los cuales perjudican la salud.»

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_