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Manifestación feminista en Mallorca contra las agresiones sexuales

Unas doscientas mujeres se manifestaron a última hora de la tarde de ayer por las calles de Palma, en protesta por los recientes asesinatos y violaciones ocurridos en la isla en los últimos meses. El último, el de la guía-intérprete holandesa Cornelia Magdalena Arends, ocurrido en un apartamento de la playa de Palma hace pocos días, ha provocado la total repulsa de los grupos feministas de Mallorca. Los tres más importantes, el Colectivo Pelvis, Mujeres Independientes y el Grup per l'Alliberament de la Dona, convocaron la manifestación de ayer.

Las mujeres manifestantes salieron de la plaza de Cort y llegaron hasta la plaza de España, precedidas por una gran pancarta en la que se leía «Prou d'agressions, prou de violacions» (basta de agresiones, basta de violaciones), llevada por ocho jóvenes que también sostenían una gran corona funeraria. Al término de la manifestación, una de las participantes leyó el manifiesto, dirigido a cuantos estén contra las agresiones sexuales a mujeres, en el que se recordaba que son tres las víctimas en los últimos diez meses.«Ningún hombre muere con las piernas abiertas, los calzoncillos en la boca y violado», dice el manifiesto. «Bajo ese punto de vista dominante, el hombre justifica hasta la violación y el asesinato. Bajo el punto de vista dominante se vende alcohol en la televisión y luego se utiliza el alcohol como atenuante en estos mismos crímenes sexuales. »

En abril del pasado año una joven guía-intérprete de veinte años y de nacionalidad sueca, Kristine Kajvik fue encontrada muerta, tirada en la cuneta de la carretera que conduce al castillo de Bendinat.

El cadáver apareció completamente desnudo desde la cintura a los pies y con el rostro desfigurado a consecuencia de los violentos golpes que el sádico autor del crimen le propinó en la cara con una piedra que se encontró junto al cadáver.

El domingo 19 de noviembre de 1978 la joven inglesa Marion Anderson Marshall Dockerty, de treinta años de edad natural de Glasgow, era brutalmente asesinada por un camarero sin trabajo, de diecinueve años de edad y completamente ebrio, al no querer acceder la víctima a sus deseos carnales. El brutal crimen se cometió, también de madrugada como el anterior, en unos apartamentos próximos a la playa de Palmanova. La Guardia Civil encontraría el cadáver de la joven escocesa, llegada el día anterior a Mallorca para disfrutar de unas vacaciones en la isla, formando parte de un grupo de una empresa dedicada a la comercialización de cassettes, completamente desfigurado. El cadáver de Marion estaba semidesnudo, sin pantalón, ni braga, y solamente cubierto con una ligera blusa. Una gran herida con aplastamiento de toda la región frontal y el ojo derecho había sido la causa de su muerte.

Por último, hace escasos días, en un apartamento próximo a la playa de Palma, se cometía un tercer asesinato y en parecidas circunstancias a los dos anteriores. La víctima fue una joven guía-intérprete del tour operator alemán Neckerman, que pensaba casarse el próximo mes de abril con un muchacho canario que conoció el pasado año en Tenerife. Cornelia Magdalena Arends, nacida hace veinticinco años en Amsterdam, fue encontrada completamente desnuda, y con las manos atadas a la cabecera de la cama, acribillada a cuchilladas. El autor, que al parecer era una persona de confianza de la víctima dejó el arma homicida clavado sobre el corazón de la mujer, como si fuera un macabro ritual.

«Que no nos cuenten otra vez que se trata de casos aislados -han levantado la voz las feministas de Mallorca ante este tercer atropello al sexo y a la vida-; que no nos cuenten que se trata de enfermos mentales. Esos crímenes contra las mujeres han existido siempre, pero su incremento espectacular en los últimos tiempos está relacionado íntimamente con la complicidad de los medios de comunicación de masas, que a lo mejor son sólo fiel reflejo de los valores de la sociedad en que vivimos. Una sociedad obviamente de valores masculinos. »

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de febrero de 1979

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