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Irán, ante un futuro incierto

Jomeini anuncia su regreso el momento "más conveniente

«No es posible precisar más sobre el retorno, en todo caso próximo, del ayatollah Jomeini», le declaró anoche a EL PAIS el portavoz del jefe religioso chiita, que, por su parte, en el mismo momento en que se tuvo noticia de la salida del sha de la capital iraní ordenó la lectura de un comunicado en el pueblecito de Neauphle le Chateau para anunciar que «regresaré en el primer momento que se considere conveniente».

El ayatollah valoró en el comunicado el abandono del sha como «la primera etapa hacia el fin de la tiranía ejercida desde hace cincuenta años por la dinastía de los Pahlevi». Reiteró que, en breve plazo, presentaría «un Gobierno provisional ante la Asamblea Constituyente, encargada de ratificar la Constitución ».

Por otra parte, el líder religioso dio órdenes a las bancas iraníes para que impidan la transferencia de fondos del sha al exterior, y a las bancas internacionales para que rechacen el pago de los cheques del monarca.

En términos semejantes invitó a los parlamentarios actuales a que abandonen sus escaños y a los militares a que impidan la destrucción o desmantelamiento de las instalaciones americanas, «que son propiedad del pueblo».

Por fin, recordó que el Gobierno Bajtiar y el Consejo de Regencia son «ilegales».

Ayer, a las seis y media de la tarde, llegó al cuartel general del ayatollah el número dos, señor Fuard, del Frente Nacional, principal grupo de oposición civil. Inmediatamente fue recibido por Jomeini, y una hora más tarde aún continuaban dialogando.

Explosión de alegría

La misma explosión de alegría que, según los dos despachos procedentes de Teherán, provocó el despegue del avión que condujo a Egipto a los soberanos iraníes, se reprodujo en Neauphle le Chateau. A primera hora de la tarde llegaron unos cien iraníes residentes en París para gritar más fuerte que nunca «Alah es grande» cuando el ayatollah se dejó ver a la hora del rezo cotidiano, bajo la tienda de campaña instalada delante del chalet que lo alberga.

Por primera vez, «desde hace quince años que vive en el exilio», aseguró un presente, el ayatollah sonrió y se dirigió a sus fieles: «Esta es la primera etapa de la revolución islámica», les dijo.

El primer ministro francés, Raymond Barre, a mediodía de ayer, cuando el sha ya había salido de Teherán, se negó a enjuiciar los acontecimientos que se están desarrollando en Irán al ser interrogado sobre la cuestión. Deseó únicamente que «la paz y la estabilidad se restablezcan lo más pronto posible en Irán». Todos los comentaristas estiman que la segunda etapa de la «revolución islámica» será más delicada que la primera. Ahora empezarán a revelarse, se recuerda, las diferentes corrientes que existen entre los ayatollah que dirigen el movimiento religioso y también en el seno del Frente Nacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de enero de 1979

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