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La izquierda catalana acusa a Tarradellas de intentar retrasar la aprobación del Estatuto

El próximo jueves se reunirá el Consejo de la Generalidad para decidir si, siguiendo los trámites que establece la flamante Constitución, convoca a la Asamblea de Parlamentarios catalanes para ratificar el anteproyecto de Estatuto de Autonomía, ya aprobado oficiosamente. Ayer, los medios políticos catalanes consultados por EL PAÍS expresaron mayoritariamente su convicción de que Tarradellas intentará retrasar el proceso estatutario, lo cual, a su vez, puede llevar a una nueva crisis en el Consejo de la Generalidad.

Socialistas y comunistas desean que la Asamblea parlamentaria de Cataluña sea convocada para el próximo viernes, es decir, para el día siguiente al de la reunión del Consejo de la Generalidad, que debe acordarla o no. Dirigentes de ambos partidos, así como senadores de Entesa consultados por EL PAÍS, coincidieron en señalar que esperan todo tipo de dilaciones por parte de Tarradellas.Para Tarradellas, el recurso más fulminante para lograr un retraso indefinido es el de provocar una crisis de su Gabinete, lo cual puede llevar a cabo cuando desee. Obviamente, de disolver el Consejo, no habría posibilidad de convocatoria. Si el jueves Tarradellas posee ya el convencimiento pleno ú que hay unas elecciones generales inmediatas lo más probable es que opte por la crisis y la disolución de su Gabinete. En efecto, desde siempre, está perfectamente claro que Tarradellas será beligerante en unas elecciones generales que constituirán para él una gran operación precursora de las elecciones al Parlamento catalán, objetivo supremo de su postura política.

En base a ello, queda perfectamente claro que antes de las elecciones generales intentará echar de la Generalidad a aquellos con quienes piensa enfrentarse en los comicios. Cuando dicha situación preelectoral esté en ciernes ya no necesitará referirse a una irreal «unidad catalana», sino que argumentará una presunta ineficacia de los ganadores del 15 de junio.

El otro camino que se ofrece a Tarradellas es el del simple retraso. Será este el camino que tomará si subsiste alguna duda sobre el calendario electoral. En ese caso, puede retrasar la convocatoria, esperando que el calendario electoral se concrete e Incluso puede intentar presidir la sesión de los parlamentarios catalanes para, con la ayuda de López Rodó, reiniciar unos debates que ya se dieron por concluidos. En este sentido, son altamente significativas las enmiendas presentadas inesperadamente por el ex comisario del Plan de Desarrollo y ex ministro de Asuntos Exteriores de Franco. Fuentes parlamentarias precisaron que este hecho equivalía a romper el pacto establecido previamente por todos los parlamentarios, según el cual la reunión de la Asamblea de Parlamentarios a que obliga la Constitución sería únicamente un trámite formal, pero no un reinicio de los debates.

Los parlamentarios, atentos a la convocatoria

Dirigentes del partido de Pujol fueron los únicos que quisieron minimizar la importancia de las discrepancias, limitándose a manifestar que, en su opinión, los parlamentarios catalanes serían convocados para el próximo viernes. Por su parte, un dirigente de Unión de Centro Democrático» afirmó a EL PAÍS: «Tarradellas aún no ha dicho que no quiera convocarnos para el viernes, pero realmente sentimos el temor de que pueda suceder algo de este orden. Nosotros nos mantenemos firmes en nuestra defensa del anteproyecto de Estatuto. Creemos que la convocatoria de los parlamentarios debe ser inmediata, para el próximo viernes.» La misma fuente precisó que «al Gobierno no le interesa que los vascos presenten su anteproyecto de Estatuto antes que los catalanes. Como mínimo deben ir a la par».

Por su parte, Heribert Barrera, diputado de Esquerra Republicana de Cataluña, se pronunció muy claramente en favor de la no presentación inmediata del anteproyecto. «Socialistas y comunistas -manifestó Barrera a EL PAÍS- desean cristalizar para siempre el 15 de junio, como si esto fuese un país del Este. Si dentro de poco han de ser elegidos unos nuevos parlamentarios, es normal que sean ellos los que tengan la última palabra sobre el anteproyecto de Estatuto. Confío en que no haya precipitaciones, en que los parlamentarios no serán convocados con precipitación. Espero que la Generalidad, su Consejo, tendrá la energía suficiente para esperar que el pueblo vuelva a pronunciarse en las próximas elecciones legislativas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de diciembre de 1978

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