Campaña para el referéndum constitucional

Adolfo Suárez y Felipe González piden el "sí" a una Constitución "para todos"

Los líderes del partido gubernamental y del principal grupo de oposición, Adolfo Suárez y Felipe González, pusieron anoche fin a la campaña del referéndum sobre la Constitución, que se ha desarrollado a través de miles de actos políticos. Ambos líderes destacaron la importancia de una Constitución cuyo beneficiario es todo el pueblo. Entre los mítines finales de la campaña destaca el celebrado ayer en Madrid por el PCE, con la asistencia de unas 15.000 personas. Santiago Carrillo, secretario general de dicho partido, insistió en que el PCE está dispuesto a apoyar un Gobierno UCD-PSOE. Mientras tanto EL PAIS conoció los últimos datos del sondeo realizado por el Ministerio del Interior, según los cuales votará del 75 al 80% de los electores, de los que los noes no superarán el 9% de los votantes.

La última intervención a través de televisión en representación de los partidos correspondió al presidente de UCD y del Gobierno, Adolfo Suárez, quien compareció ante las cámaras para solicitar el voto afirmativo de los españoles. Recordó las promesas realizadas desde su nombramiento como presidente del Gobierno y los casi dos años y medio transcurridos -«me concederán ustedes que no han sido tiempos fáciles», dijo-, al término de los cuales se ofrecía a la aprobación de los españoles «una norma suprema de convivencia que amparará a todos por igual».No ocultó el señor Suárez los problemas y dificultades subsistentes, sin olvidar las «incomprensiones» ni «el amargo peso del terrorismo, que ha intentado frenar con sus acciones, cada paso hacia mayores cotas de libertad, porque sabe que puede poner en peligro un proceso de transición política, pero que será inoperante en una España consolidada democráticamente».

Adolfo Suárez hizo un análisis del contenido del texto constitucional, comenzando por la reafirmación solemne de que «la soberanía -dijo- reside única y exclusivamente en el pueblo español» y por el hecho de que rompe el mito de «la España diferente, de la España ingobernable, de la España anárquica». Circunscribió su petición de voto afirmativo al respaldo a una tarea realizada entre todos, «no como expresión de confianza en una persona o en un determinado partido». Ratificó el deliberado propósito de hacer una Constitución de todos y para todos los españoles, «propósito plenamente alcanzado, pues también acoge para el porvenir a quienes han levantado su voz para formular críticas o para manifestar su radical desacuerdo».

En todo caso Adolfo Suárez afirmó que desde la perspectiva de Unión de Centro Democrático la Constitución es «enormemente positiva». A continuación negó que el texto constitucional consagre el aborto, proclame el divorcio, prescinda de la familia, deje de garantizar la libertad de ensenanza, ni que atente contra la unidad de España. Asimismo, rechazó las acusaciones a la Constitución como contraria a una recta conciencia cristiana, y calificó de falso e injusto el adjetivo de atea aplicado «a una Constitución -dijo- que respeta al hombre y al santuario de su conciencia».

Reconoció que la Constitución na resuelve los numerosos problemas que tiene planteados España, tanto económicos como políticos, pero advirtió que ni los problemas ni los riesgos pendientes son absolutamente irremediables.

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UCD, PSOE y PCE cerraron su campaña en Madrid con grandes mítines

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«Desde la perspectiva de UCD, yo afirmo que, conseguida la libertad, vamos a alcanzar también ilusionadamente la justicia; que poco a poco irán desapareciendo las injusticias y privilegios que todavía existen y que lo haremos desde la referencia a nuestras más íntimas convicciones y principios», añadió Adolfo Suárez.

Recordó, por último, las palabras del Rey, manifestando su orgullo por ser español, y afirmó, por su parte, el orgullo ante una Constitución «que establece definitivamente la concordia, la comprensión y el respeto a los puntos de vista contrarios».

Felipe González: "Defender la democracia de todos"

La intervención de Felipe González en TVE comenzó con una secuencia filmada de su discurso en el mitin que celebró el PSOE en Getafe el pasado 18 de, noviembre, recién conocido el intento de golpe militar. En esa secuencia, el líder socialista decía que «la democracia puede estar seriamente amenazada», por lo que el pueblo debe estar preparado para luchar por la Constitución desde antes de nacer ésta y para defenderla después.

La secuencia terminó con la afirmación del secretario general del PSOE de que ésta es la Constitución de todo el pueblo, y que los socialistas lo han querido así en lugar de pretender imponer su parecer de forma totalitaria. En su intervención ante la cámara propiamente dicha, Felipe González comenzó diciendo que bajo ese lema se han movido los socialistas por toda España, porque no han pretendido que la Constitución fuera la de su partido, sino de todo el pueblo, en línea con la tradición socialista, como afirmaba Julián Besteiro ya en 1931: que quepan todos los amantes, de la libertad y la democracia, admitamos que todos pueden tener su parcela de verdad y sus razones que decir.

Esta Constitución -continuó-, hecha por todos, debe ser el punto de partida para construir la nueva democracia, para abordar los problemas, graves e importantes, sin duda, que afectan al país. Añadió Felipe González que la Constitución no soluciona los problemas, sino que es la puerta abierta para la búsqueda de las soluciones para construir el futuro. «Por eso -dijo- hoy más que nunca es verdad nuestro lema El futuro está en tu mano.»

La Constitución, manifestó más adelante, es atacada por los intransigentes, los que no admiten la libertad de los demás, y por eso el «no» proviene de extremistas de derecha y de izquierdá, que sólo conciben una sociedad hecha a su medida. Pero por primera vez en nuestra historia, en esta consulta en referéndum, los ciudadanos se sentirán totalmente libres, habrán conocido todas las opciones y serán responsables de su decisión.

«Esta Constitución de 1978 entierra una larguísima historia de Constituciones en nuestro país, algunas ni siquieránacidas. Para ella -agregó- los socialistas pedimos el sí. No pedimos un sí a nuestro partido, sino la participación de todos los ciudadanos en la construcción de un texto que es para todos, incluso para los que no les gusta, pero esa es la grandeza de la democracia, que defiende incluso a quienes la atacan. »

Terminó Felipe González afirmando que todo el mundo está cansado de temer que alguien quiera «venir a salvamos», y que el pueblo quiere salvarse solo. Tras estas palabras, el espacio televisivo del PSOE finalizó con nuevas escenas del mitin citado, en las que, el líder del PSOE advertía para «que no tengamos que llorar la democracia que no supimos defender», y pedía que todo el pueblo salga a la calle a demostrar a los que la utilizan para expresar su nostalgia que sus demostraciones no tienen nada que ver con las que son capaces de hacer los amantes de la libertad y la democracia.

Ultimos mitines en Madrid

Los principales partidos cerraron la campaña de mítines con ,grandes actos de este tipo celebrados en Madrid. UCD celebró un mitin en el polideportivo Magariños, donde unas mil personas escucharon al alcalde de la ciudad, José Luis Alvarez, y varios dirigentes más, entre ellos varios ministros. El PSOE cerró sucampaña con un-mitin de Felipe González, en la Casa del Pueblo, y el PCE celebró su último acto en el Palacio de Deportes madrileño, en el que intervino Santiago Carrillo.

En el mitin de UCD intervinieron los ministros de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez; Educación y Ciencia, Iñigo Cavero, y Comercio, Juan Antonio García Díez.

El señor Fernández Ordóñez dijo, entre otras cosas, que una vez aprobada la Constitución, «quien pretenda para España la dictadura tendrá que pasar por encima, no sólo de esta Constitución, sino de los millones de votos que habrán apostado por la libertad». El señor Cavero destacó el hecho de que, por primera vez, se constitucionalice la libertad de enseñanza en España. Respecto a los ataques de algunos obispos a la Constitución, señaló que las falsas sacralizaciones del poder tienen difícil implantación en una sociedad pluralista.

En la Casa del Pueblo de Madrid, Felipe González expuso las razones de su partido para decir sí a la Constitución y comentó el calendario que el PSOE propone, para después de aprobada la Constitución. Según éste, deberían realizarse imnediatamente las elecciones municipales y después las generales, y afirmó que si fuese al contrario «los socialistas denunciaremos bien claro que esta maniobra es una inmoralidad política y que, además, ganaremos las elecciones, las presenten como las presenten».

En cuanto a un Gobierno de coalición, dijo que no le interesa al PSOE, pero que iría a él si la democracia se viera amenazada. Tras las elecciones, si las ganase la opción socialista, trazó estos cuatro objetivos básicos: desarrollar las leyes que completan la Constitución, poner en marcha las autonomías, solucionar la crisis económica y fijar un programa político internacional.

En el Palacio de los Deportes de Madrid, ante unas 10.000 personas, Santiago Carrillo afirmó que el PCE está dispuesto a apoyar un Gobierno de UCD y, PSOE, con un comportamiento constructivo, aunque no entrase el PCE, porque «lo fundamental es que haya un Gobierno democrático fuerte que no esté contando los votos en la víspera de una votación en el Parlamento.

También advirtió que el proceso constituyente no acaba mañana, pues la Constitución debe ser desarrollada, y faltan las elecciones municipales.

A la salida del mitin, Juan José Callado, ingeniero naval, fue agredido cuando se acercaba a su coche aparcado en la calle de Jorge Juan. Cuatro jóvenes vestidos con cazadoras negras golpearon a Juan José Callado en la cabeza con objetos contundentes. Conducido al centro sanitario Francisco Franco, se le apreció una herida inciso-contusa en la región parietal izquierda.

Dentro de los últimos pronunciamientos sobre el referéndum constitucional destaca la intervención del cardenal Tarancón, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, ante las cámaras de RTVE el pasado domingo. El cardenal de Madrid, tras manifestar que los obispos no podían permanecer neutrales ante el hecho constitucional, por ser la Constitución una ley fundamental que afecta a todos los españoles, manifestó que «nos hemos creído en el deber, desde nuestro mismo punto de vista de independencia política, de decir que bajo el aspecto religioso no hay ninguna razón grave que obligue a una postura determinada, y por eso hemos dicho que los cristianos han de formar su conciencia por razones políticas, por razones de bien común, pero que religiosamente pueden votar con toda libertad o no a la Constitución, siempre que actúen como buenos ciudadanos con conciencia, en el orden político, social y de bien común».

En otro momento de su intervención, monseñor Tarancón declaró: «Pero hemos dicho algo más los obispos. Porque, claro, la Constitución es algo muy importante. Pero se limita, yo diría, a iniciar un proceso. No lo cierra, lo abre. La Constitución establece los principios de la convivencia, presupuesto sobre el que en las leyes concretas hay que estructurar la sociedad. Entonces es la mayor responsabilidad de los ciudadanos.»

«Ahora es -añadió el cardenal de Madrid-, diríamos, como la manifestación del deseo y la voluntad de vivir en paz y atenemos todos a unas reglas de juego, que son las que establecen la Constitución. Pero, después, como hay mentalidades distintas, como hay ideologías diferentes, es lógico que las leyes tengan, diríamos, el color de la mayoría. Pero la mayoría es elegida por el pueblo y entonces depende de la participación y la responsabilidad de los ciudadanos.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 04 de diciembre de 1978.

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