Entrevista:

"No tengo ningún motivo para desconfiar de los representantes del pueblo"

EL PAÍS. La presidencia de la Junta de Jefes de Estado Mayor y la Jefatura del Alto Estado Mayor le configuran como el vértice de la cadena de mando militar. ¿Qué aspectos revisten mayor importancia en ese puesto y cuál es su función en la nueva estructura con un único Ministerio de Defensa?Teniente general Alfaro. El presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor que, como dice el preámbulo del real decreto ley 11 /77, de 8 de febrero, por el que se institucionaliza, «es el órgano superior de mando militar conjunto que bajo el mando supremo de SM el Rey garantiza la integración de los tres Ejércitos en la consecución del objetivo común».

P. Desde ese puesto clave, ¿se atreve a pronosticar reformas próximas importantes en la estructura de nuestras Fuerzas Armadas, o más bien adaptaciones lentas a las nuevas necesidades de la defensa?

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R. La reforma más trascendente que podría concebirse es la que ya se inició con la fusión de los antiguos ministerios militares en un Ministerio de Defensa único, con todos los cambios de estructura y adaptaciones que ello lleva consigo. Hasta completar este proceso no parece aconsejable proyectar nuevas reformas.

P. ¿Cree que los problemas de personal -exceso de mandos en determinados niveles, excesiva edad en otros- son un problema real de las Fuerzas Armadas españolas y que habrá que adecuarlo para una mayor racionalidad y efectividad de las mismas?

R. El problema de personal es importantísimo no sólo en el Ejército sino en toda estructura. De nada vale una organización aunque estuviese dotada de excelentes medios materiales si no se presta la debida atención a la política de personal. Y en ese sentido la política del Ministerio de Defensa es indudablemente muy acertada.

P. ¿Confía usted en los propósitos de los partidos políticos con mayor representación democrática que han asegurado apoyo incondicional a las necesidades materiales de los Ejércitos?

R. No tengo ningún motivo para desconfiar de tales propósitos, que han sido formulados libremente por los legítimos representantes del pueblo español.

P. Con toda probabilidad su mandato al frente de la Junta de Jefes de Estado Mayor coincidirá con el referéndum constitucional. ¿Cree usted que, con independencia del acatamiento global y por disciplina de la institución militar, algunas de las previsiones constitucionales pueden crear malestar e incluso reacciones conflictivas entre jefes y oficiales?

R. Cada uno de los miembros de las Fuerzas Armadas, en su calidad de ciudadano español, ejercerá libremente su derecho al voto sin que ello presuponga discrepancia alguna por parte de la institución militar como ente colectivo.

P. Su designación para este cargo, ¿podrá resolver, definitivamente dada su condición de teniente general del Aire, la situación de inferioridad presupuestaria en que se encuentra la aviaci6n militar de nuestro país, cuando nadie duda de la prioridad que debe concederse a la fuerza aérea en el momento presente?

R. La Junta de Jefes de Estado Mayor, como órgano colegiado, estudiará el Plan Estratégico Conjunto que ha de aprobar el Gobierno, dentro del cual estará definido el objetivo de fuerza conjunto que, en función de los objetivos estratégicos del Plan, asignará a. cada Ejército los recursos necesarios para alcanzarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 12 de septiembre de 1978.

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