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Tensión en el País Vasco por los incidentes de los sanfermines

Pamplona fue ayer una ciudad desolada

Pamplona amaneció ayer completamente paralizada y su actividad laboral fue interrumpida desde primeras horas de la mañana. Los ecos de la jornada del sábado pesaban como una losa en la actividad ciudadana que quedó reducida a su mínima expresión. Comercios, bares, cafeterías e industrias cerraron sus puertas y el funeral y posterior manifestación por el alma de Germán Rodríguez monopolizó la atención de Pamplona.

La ciudad vivió dos días de luto, y protesta y éxodo de turistas fue masivo el mismo sábado por la noche y a lo largo de todo el domingo calculándose en más de 150.000 personas las que salieron de la ciudad. La labor del servicio de limpieza municipal fue intensa y el acondicionamiento y limpieza de las calles ocupó gran parte del domingo.Posteriormente en la noche del domingo y hasta las 2,30 de la madrugada de ayer los incidentes en el casco viejo e intervención de la Policía armada para disolver a los grupos de manifestantes fue constante. Nuevamente el casco viejo ofrecía en la mañana de ayer un aspecto desolador con la totalidad de los vallados desparramados por el suelo y alguna barricada todavía humeante, como la de la calle Mercaderes, construida con material de oficina, inmobiliario del Banco Español de Crédito.

Se discute la reanudación de la feria

Hacia las ocho de la tarde de ayer pudieron verse por algunas carreteras de salida de Pamplona unidades especiales de la Policía Armada que habían llegado la noche anterior. Por otra parte fuentes de la Casa de Misericordia han manifestado a EL PAÍS que las pérdidas ocasionadas como consecuencia de la suspensión de corridas de los días nueve y diez ascienden como mínimo a 30 millones de pesetas, y tan sólo el domingo la Casa de Misericordia dejó de percibir 3.900.000 pesetas al no celebrarse el encierro. Si se suspenden la totalidad de los festejos las pérdidas pueden ser considerablemente mayores.

La comisión investigadora formada por centrales, mozos, partidos políticos y Ayuntamiento convocó a últimas horas de ayer una rueda de prensa en la que se anunciaba las intenciones de negociar con el gobernador civil la retirada de la fuerza pública.

Manifestación de treinta mil personas

Mientras al mediodía de ayer, unas treinta mil personas participaron en una manifestación celebrada al término de un funeral por el alma de Germán Rodríguez en el cementerio de Pamplona. Los funerales se iniciaron hacia las 12,15 del mediodía en una campa cercana al cementerio, con miles de personas abarrotando los accesos a este cementerio y vestían, la mayoría de ellas, con atuendo pamplonica y crespón negro. Ofició la ceremonia el sacerdote Patxi Larrainza ayudado por otros dos sacerdotes. Frente al altar se instaló un gran panel en el que se habían colocado dos fotografías de Germán Rodríguez, una de ellas con la cabeza afeitada y presentando nítidamente el impacto del disparo de bala en la frente. A petición de la familia esta impresionante fotografía fue retirada.

Se refirió el sacerdote en la homilía a que los navarros «tenemos una extraña sensación como si alguien desde la oscuridad nos estuviera acechando y nos apuntara a la frente con un fusil. Como si alguien empleando todos los trucos sucios de una irrisoria democracia quisiera cortarnos el aliento y la andadura».

Durante la ceremonia llegó al cementerio el féretro de Germán Rodríguez transportado por militantes de LKI, partido al que pertenecía el fallecido.

Terminada la ceremonia religiosa se transportó el féretro hasta el interior del cementerio y, posteriormente, a la salida intervinieron un representante de las peñas, una hermana de Germán Rodríguez, Lorenzo Contreras, de LKI, y el alcalde accidental de Pamplona, Jesús María Velasco.

El representante de las peñas, después de condenar la actuación de la policía «y de los organismos que atacaron de una forma u otra a nuestro pueblo, anunció la apertura de una investigación para exigir responsabilidades judiciales y criminales. Exigió la dimisión del gobernador civil, del ministro, del Interior, calificó de criminal la actuación de las fuerzas de orden público y aseguró que mientras no se cumpliesen estos puntos las peñas no reanudarían su actividad sanferminera.

Concha Rodríguez, hermana de Germán, intervino a continuación con interrupciones por la emoción y el llanto, y dijo, entre otras cosas, que Germán no había sido un héroe y que pudieron morir muchas personas ese día, «pero no era casual que Germán estuviera en la calle por los hechos de la plaza, porque lleva luchando desde los diecisiete años». Terminó su intervención afirmando que no creía en un fallo de la Policía Armada, a la vez que pedía responsabilidades al Gobierno.

Año y medio de cárcel

Lorenzo Contreras, de LKI, se refirió a su convivencia política y humana con Germán Rodríguez, y se remontó a los años en que le tocó participar con él en muchas acciones del partido. Germán Rodríguez, de veintitrés años, estudiante de peritaje agrícola, inició sus actividades políticas en los años setenta, dentro de los comités de estudiantes navarros. A finales de 1971 decidió ingresar en ETA VI, y después pasó con la reunificación a ETA VI-Liga Comunista Revolucionaria, y fue miembro del comité nacional. En diciembre de 1974 salió de la cárcel, después de haber permanecido año y medio acusado de propaganda ilegal y asociación ilícita. En noviembre del 76 fue detenido junto con otros asistentes, en Aránzazu (Guipúzcoa), cuando se celebraba el primer congreso de Euskadi de LCR-ETA VI.

Después de la intervención del alcalde se cantó La Internacional y el Eusko Gudariak y comenzó la multitudinaria manifestación en actitud pacífica y en silencio, con la asistencia de los familiares de la víctima, hasta el lugar donde cayó muerto. En la calle de Las Navas de Tolosa se dialogó con la fuerza pública, que marcó el recorrido obligatorio de la marcha. De nuevo se cantó La Internacional y el Eusko Gudariak en la calle de Roncesvalles, y los organizadores pidieron calma y disolución pacífica de la concentración.

Madrugada: entrevista de la comisión con el gobernador

A las dos de la madrugada la comisión investigadora compuesta por representantes de las Peñas, partidos políticos y Ayuntamiento se entrevistaba con el gobernador civil de Navarra para reiterarle sus exigencias, considerarlas imprescindibles para la normalización ciudadana.

De las tres reivindicaciones que se le plantean al gobernador -su propia dimisión, retirada de la fuerza pública y libertad para los detenidos en los incidentes-, la comisión hace hincapié en la segunda, y es probable que, de acceder a la retirada de los contingentes policiales de Pamplona, mañana podrían reiniciarse los festejos de San Fermín, que sólo sufrieron una interrupción durante la guerra civil.

Respecto al tercer punto se informó ayer que los siete detenidos pasarán hoy a disposición judicial. Se les acusa de lanzar piedras contra el Gobierno Civil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de julio de 1978

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