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Aumenta el número de valores que bajan y disminuye el de los que repiten cambio. En otras palabras, la Bolsa sigue debilitándose, en un tono menor, discreto, pero real.Ayer los motivos podían ser varios, desde la encuesta de nuestro periódico, según la cual el PSOE aventaja a la UCD, hasta el extra dedicado a Suárez por un colega matutino que se dice imparcial.

Pero lo cierto es que en la sesión de ayer, aniversario de las primeras elecciones democráticas de los últimos cuarenta años, los operadores bursátiles desconfiaban porque, en su opinión, no está el panorama político despejado de incertidumbre.

De los diez sectores en que se divide el índice de cotización de Madrid, sólo uno, el de construcción, registraba variación positiva en el índice parcial (gracias a Vallehermoso, Inmobiliaria Metro y Cristalería).

En los demás, diferentes negativas, en general suaves. En eléctricas, la noticia fue la suspensión de la cotización de Fecsa, por decisión de la junta sindical, al no haber comunicado oportunamente que ya empezaba su ampliación de capital, como hiciera en la Bolsa de Barcelona. Sucesos como éstos demuestran la poca coordinación entre las tres Bolsas y que no se cumple lo reglamentado sobre plazos de información, etcétera.La debilidad fue bastante notable en los sectores típicamente industriales, donde no se salvaron ninguno de los títulos punteros (Explosivos, Petróleos, Hornos, Olarra, Tubacex... ).

Repeticiones en bancos, a pesar de tener bastante papel. Bilbao, Santander, Popular y Vizcaya experimentan cesiones cortas. En cambio, Banesto, que era el que tenía más títulos a la venta, repite, negociando casi nueve millones nominales.

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