Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Debate sobre el proyecto de elecciones locales

UCD y PSOE no aceptaron las propuestas últimas catalana y comunista

El sistema de elección de alcalde será la proclamación como tal del primero de los candidatos a concejales de la lista que obtenga el máximo número de votos en el correspondiente municipio. Este procedimiento, enteramente original, fue acordado ayer por la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados que, tras rechazar sendas enmiendas de transacción propuestas, respectivamente, por las minorías catalana y comunista, dio su aprobación al texto del artículo veintiséis del proyecto de ley de elecciones locales, tal y Como lo redactó el Gobierno y lo asumió la mayoría de la ponencia (UCD-PSOE).Durante el debate de ayer se reiteraron muchos de los argumentos expuestos el miércoles último por las minorías, en defensa de que la elección del alcalde la realicen los concejales. Los grupos mayoritarios insistieron en su posición, apoyados, en lo que se refiere a Unión de Centro Democrático (UCD), por la doble calidad de Jesús Sancho Rof, hombre de Martín Villa, como diputado de UCD y delegado del Gobierno ante la comisión. (Al final de la sesión, el comunista Jordi Solé Turá estimó excesiva esa identificación del Gobierno con su partido, que permitía a UCD intervenciones dobles, gracias a una habilidosa interpretación del Reglamento de la Cámara.)

El resumen de lo debatido ayer es el siguiente:

Jesús Sancho Rof (como delegado del Gobierno). Se trata de regular unas elecciones, pero ello no prejuzga la estructura ni el funcionamiento de las corporaciones locales. Precisamente para regular esto último, el Gobierno remitió, paralelamente a este proyecto de ley, otro por el que se deroga la vigente ley de régimen local. Lo que estamos estudiando es el sistema de elección del presidente de la corporación, entendiendo que el poder y el programa municipal no residen en él, sino en la corporación.

La ventaja de la fórmula propuesta es que los vecinos eligen directamente a su alcalde, y con él a un modelo determinado de corporación. El Gobierno no ha tenido en cuenta los intereses de partido para proponer este procedimiento. Antonio Carro (AP). Ante la falta de argumentos de mis oponentes, me encuentro desarmado. El sistema que se propone es una amalgama inviable y una novedad que, si no se fundamenta adecuadamente, lleva consigo una gran responsabilidad. Aunque la elección no establezca el régimen de funcionamiento municipal, lo prejuzga. Contra lo que ha dicho el señor Sancho Rof, las diputaciones tienen la misma naturaleza que los ayuntamientos. Al establecer una elección proporcional para los concejales y mayoritaria para los alcaldes, váis a consagrar diputados de los dos partidos mayoritarios, un disparate. Y lo digo con gran conciencia de lo que digo.

Macía Alavedra (minoría catalana). El partido del Gobierno debería entender que el criterio de gobernabilidad de los municipios exige que el alcalde sea elegido por. los concejales. La formación de la mayoría necesaria para esto será difícil, como difícil es la democracia, pero el sistema automático es peor. Un alcalde elegido con el 25 % de los votos tendrá, de hecho, en contra, al 75 % restante.

Nuestro grupo presenta una enmienda in voce para añadir como disposición transitoria.(Lee el texto que figura en otro lugar de esta página.)

Jordi Solé Turá (PCE). No se trata de expender patentes de democracia ni de una lucha entre mayorías y minorías, sino de ver qué tipo de democracia vamos a configurar. No se puede mantener que una cosa es la democracia y otra la configuración de los ayuntamientos, regidos todavía por hombres de la etapa anterior. Mientras tanto, el procedimiento previsto elude el sistema proporcional y puede convertir en alcalde a un candidato rechazado por la mayoría de los votantes. Es una singular creación del tradicional genio español. Frente a él, nosotros insistimos en que no predomine la cortedad de miras de un simple reparto de alcaldías. Apelamos a la responsabilidad de los grupos mayoritarios.

Anunciamos la presentación de una enmienda in voce. (Lee un texto que figura en otro lugar de esta página.)

Contestan los ponentes

José Martínez Emperador (AP). La utilización del sistema de elección de alcaldes pretende dar mayores posibilidades a las mayorías, por que aquí cada uno lo que quiere es obtener el mayor número de alcaldes.

Manuel Núñez (UCD). La imaginación de los autores del proyecto ha creado la fórmula, pero ¿es que está prohibido inventar? Al contrario, nos gustaría que esta aportación del derecho electoral español fuera citada en otros Parlamentos. Al señor Carro le recuerdo que el que sí era un sistema híbrido era el de la democracia orgánica. En cuanto al señor Solé, acepto su planteamiento doctrinal, pero no que los sistemas electorales creen el bipartidismo; en todo caso, lo descubren. De cualquier modo, el primero de la lista no será un cacique, sino una persona elegida para alcalde por sus convecinos.

Josep María Obiols (Socialistes de Catalunya). Es una falacia creer que el alcalde elegido por los concejales representaría a una mayoría del electorado, en lugar de ser fruto de una combinación en el pleno del Consistorio.

Jesús Sancho Rof (como delegado del Gobierno). Se ha dicho que se va a votar un disparate, cuando, precisamente, el proyecto de ley trata de imponer orden y permitir que los ayuntamientos sean gobernables.

Las enmiendas «in voce»

Macía Alavedra. La enmienda de la minoría catalana es de transacción y de excepción. Nosotros creemos que el sistema que propugnamos es bueno para toda España, pero intentamos que, al menos, se aplique en los territorios preautónomos.

Jordi Solé. La enmienda del grupo comunista obvia los defectos atribuidos a nuestra posición inicial. Se podrá votar a las personas, sigue siendo posible, elegir al primero de la lista y, en todo caso, las mayorías no serán obviadas. Si la ponencia no la admite, será por justificaciones, no por argumentos.

Josep Capdevila. UCD está absolutamente de acuerdo en que los estatutos de autonomía regulen todos los temas municipales, pero hacerlo ahora, en una ley ordinaria, sería prejuzgar lo que en la Constitución pueda determinarse. Significaría, además, reconocer facultades legislativas a las asambleas de parlamentarios, que legalmente no existen.

Luis Fajardo. El grupo socialista rechaza la enmienda comunista, que estimamos que introduce, ahora sí, un sistema híbrido. No modifica sustancialmente la enmienda inicial, porque el pueblo seguirá sin saber quién va a resultar elegido en el seno del Concejo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de febrero de 1978