Fuertes tensiones internas en el II Congreso Nacional de Alianza Popular

Lo más importante de la jornada no se manifestó en la sala de reuniones, ni en la presentación de ponencias y enmiendas (por más que en este terreno hubiera situaciones ciertamente definitorias) sino en las negociaciones permanentes de distintos grupos y personas, que miembros responsables de AP han calificado como síntoma de muy serios enfrentamientos.Al congreso asisten setecientos compromisarios de distintas provincias y unos trescientos invitados. Tras constituirse la mesa que preside las jornadas, se registró la primera intervención del secretario general de AP, Manuel Fraga, que ofreció un informe a las congresistas.

Lo más destacado de ese informe fue que el orador suavizó algunas de las formulaciones que se ofrecían en el texto escrito. Así, por ejemplo, donde estaba escrito que el objetivo era crear «una gran fuerza nacional antimarxista y antiseparatista», se dijo «una gran fuerza nacional no marxista, no separatista», suprimiento los antis.

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El señor Fraga afirmó: «Tuvimos enfrente a toda la izquierda», y añadió, «que nos consideraba el obstáculo principal». ¿Tuvimos enfrente -prosiguió- al Gobierno, con todos sus medios, que buscaba el pacto con dicha izquierda y que usó todos sus medios, más contra nosotros que contra los adversarios naturales del Estado.» Reconoció: «Hemos cometidoerrores, y muchos: aunque no siempre sean precisamente los que se nos atribuyen», y tras señalar que con algo más del 8% de los sufragios son el cuarto partido del Congreso, añadió, «pero, indudablemente los resultados han quedado por debajo de las legítimas esperanzas y del esfuerzo realizado». Aseguró que el tie nido a dar la razón «por el fracaso notorio de la gestión gubernamental y por los excesos de la izquierda marxista y de los grupos nacionalistas, por la degradación del orden público, por el deterioro económico y por razones de toda clase que están a la vista de todos». «No pretendemos hacer catastrofismo, aseguró más adelante, pero recordó que ellos habían advertido sobre las consecuencias de una amnistía excesiva y, concretamente, sobre la amnistía a los presuntos asesinos del señor Bultó en Barcelona. Criticó la concesión de las preautonomías por decreto-ley y aseguró que 1978 era un año decisivo para nuestra historia.

Destacó después que «hay un hecho indudable e irreversible: nos encontramos en medio de un período constituyente que va a dar nuevas instituciones al país», y tras esbozar las líneas fundamentales del proyecto constitucional añadió: «Este sistema que, en definitiva, es semejante al de muchos paises de la Europa occidental, descansa, como ellos, en un protagonismo básico de los partidos políticos. Sólo si nos organizamos como una fuerza política efectiva e importante, tendremos posibilidad de intervenir.»

Criticó luego actitudes del Gobierno y de la izquierda. Aseguró que ellos querían contribuir a esta hora de España «sin espíritu de revancha, de odio o de resentimiento». Aseguró que hay que devolver la confíanza a los empresarios, y añadió: «La Patria nos necesita. Necesita de nuestro esfuerzo, de nuestra disciplina, de nuestra comprensión mutua, de nuestra imaginacion, de nuestra capacidad de sacrificio.» Terminó diciendo que quería servir «a la creación de una gran fuerza integradora, de una derecha moderna y moderada, de un gran partido de centro-derecha a la altura de los tiempos».

Organización: tema controvertido

Previamente a la intervención de Manuel Fraga se había aprobado que la candidatura para la dirección del partido unido de AP pudiera ser abierta y no cerrada, tal y como proponía el reglamento del congreso. De esa forma se abría una pequeña espita a los sectores que propugnan renovación en las alturas del partido. Por otra parte, hay que aclarar que dentro del congreso corren en paralelo las cuestiones referidas a AP como partido unido y a la Federación de Alianza Popular, constituida por el partido unido, más Acción Democrática Española y Unión Nacional Española, que capitanean Federico Silva y Gonzalo Fernández de la Mora, respectivamente. Tras la presentación del señor Fraga, resumida anteriormente, el propio secretario general de AP volvió a tomar la palabra para presentar la ponencia política. También al comienzo de esta ponencia puede anotarse un cambio significativo: un texto impreso distribuido a la prensa en forma de resumen de las ponencias decía: «Después, de dos años de transición, en unas circunstancias que no se conocían en España desde 1808 ... », mientras que un texto mecanografiado y al que dio lectura el señor Fraga, se dice: «España, con la investidura de don Juan Carlos, inicia una importante singladura histórica. Por primera vez desde 1808 ... » En la ponencia definió la postura de AP, que sustancíalmente coincide con las ideas-resumen de la presentación anterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 28 de enero de 1978.

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