Sobre las declaraciones de Marcelino Oreja en el Consejo de Europa
«... Entendemos que, efectivamente, los derechos humanos constituyen -por cuanto afectan al destinatario último de la política, al hombre- la premisa mayor, la condición primera a que debe atenerse -respetándolos y preservándolos- toda política y cualquier sistema que quieran ser reconocidos como democráticos. Lo que no resulta admisible, en nuestra opinión, es que los derechos humanos sigan presentándose y esgrimiéndose, como las izquierdas todas lo hacen, a modo de sistemático apremio contra las dictaduras plantadas a extramuros de las concepciones derechistas de la política y de la vida, mientras, al propio tiempo, tejen los denunciadores cortinas de espeso silencio en torno a la sistemática y totalitaria conculcación que de los derechos humanos se hace en las dictaduras acampadas sobre los vastos y no menos tiránicos suburbios del progresismo izquierdista ... »


























































