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La CEE insiste en que España debe autolimitar sus exportaciones siderúrgicas

La primera reunión entre España y la Comisión Europea, sobre las medidas del plan anti-crisis siderúrgico de la CEE, fue sobre todo de carácter informativo. Los contactos continuarán la semana próxima en Madrid. La CEE quiere llegar a un acuerdo para el año 1978, antes del 1 de abril. El mismo consistiría en estabilizar las ventas españolas a la CEE al mismo nivel que en 1976 (casi un millón de toneladas), con reducción en el precio base CEE de un coeficiente (que podría ser del cinco al ocho), a definir.

La delegación española estaba integrada por Raimundo Bassols, embajador ante la CEE; Manuel Gutiérrez Cortinez, director general de Indusitrias Siderometalúrgicas; José Ramón Bustelo, director general de Importaciones del Ministerio de Comercio, y otros altos funcionarios de la Administración.Una delegación de empresarios del sector, compuesta por dirigentes de Unesid, Ensidesa, Olarra, Altos Hornos de Vizcaya, Aristrian y Aceros Finos, expresó a los negociadores españoles la inquietud ante el tema.

Además de las medidas anti-dumping que gravan desde el martes a las ventas españolas a la CEE de chapa galvanizada, las medidas del plan anti-crisis CC perjudican notablemente la exportación global siderúrgica hispana con dirección a los nueve.

Sólo en el mes de enero habrán dejado de exportarse unas 50.000 toneladas, por valor de más de mil millones de pesetas.

La estrategia española ante la Comunidad, siempre en materia siderúrgica, se estructura en tres grandes puntos: que se tenga en cuenta la candidatura de España al ingreso a la CEE, que no se olvide que compramos a la CEE casi el mismo tonelaje de acero que exportamos y, por último, que podemos aplicar las mismas medidas restrictivas que la CEE a nuestras compras.

Los comunitarios, dirigidos por el señor Peteers, jefe de precios de la división acero de la Comisión Europea, recordó que se pretende salvaguardar las corrientes tradicionales de intercambios. Insistió en el carácter temporal de las medidas CEE, debidas a la crisis estructural del sector siderúrgico comunitario.

Al término de la primera ronda de conversaciones, da la impresión que la CEE procurará por todos los medios que España autolimite sus ventas a la CEE, ofreciendo ciertas reducciones a definir (coeficiente de penetración) para que los importadores comunitarios sigan comprando aceros españoles.

El mecanismo del coeficiente de penetración ofrece muchas posibilidades de trampas (subvenciones al mayorista por parte de los fabricantes europeos, sistemas de cálculo, etcétera) que pueden poner en peligro las ventas españolas a la CEE. Los propios siderurgistas comunitarios son quienes, a fin de cuentas, procurarán imponer su ley, con la Comisión como intermediario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de enero de 1978

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