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Reportaje:Ante la posible apertura al público del Monte de El Pardo / 1

Son irrecuperables las cesiones privadas del Patrimonio Nacional

Después de permanecer durante cuarenta años oculto y al margen de la vida cotidiana de los madrileños, la utilización pública del monte de El Pardo ha saltado a la opinión de la mano de ecologistas y profesionales, que reivindican que un lugar de esparcimiento de tal importancia sea efectivamente de todo Madrid. Hasta ahora, pese a ser parte integrante del Patrimonio Nacional, el monte de El Pardo ha sido en la práctica una especie de solaz para las clases altas que, se resisten a abandonar, aduciendo que una apertura al público significaría su degradación irreversible.

El monte de El Pardo, enriquecido y ampliado durante siglos ha estado unido siempre a la nobleza. Utilizado principalmente como lugar de caza, sólo fue colectivizado con el advenimiento de la II República. Terminada la guerra civil fue incorporado al Patrimonio Nacional, constituido por ley el 7 de marzo de 1940, que integra bienes comunes «adscritos al uso y servicio del jefe del Estado».Su carácter de lugar herméticamente cerrado al ciudadano común se refleja en la frase de Alberto Martín Artajo, publicada en el periódico Ya, quien podía entrar al recinto «gracias al privilegio de un pase especial que me fue concedido».

Había que justificar, sin embargo, la propaganda oficial de progreso en materia social del régimen. El expediente se cubrió gracias al Parque Deportivo Sindical, popularmente conocido como el charco del obrero, conjunto de piscina e instalaciones deportivas, a precios asequibles, donde todos los veranos se apiñaban miles de familias -casi millón y medio de personas lo visitaron en 1975-. Al lado, la Sociedad del Tiro de Pichón, «prohibido terminantemente el paso no siendo socio», el Tejar de Somontes y similares.

El disfrute a manos privadas se ha hecho a través de dos modalidades diferentes, la segregación de terrenos, que pasaban a ser propiedad de los adquirentes, y la cesión o arriendo para la instalación de sociedades recreativas, deportivas, restaurantes, que deberán revertir al Patrimonio una vez caducadas, en caso de que no se decida la prórroga.

Prohibido el paso

En antiguos terrenos segregados del monte se asientan hoy las urbanizaciones de chalets más lujosas de Madrid, las de la Ciudad Puerta de Hierro, La Florida y Casaquemada, residencia de importantes hombres de negocios y personalidades políticas, nacionales o extranjeras. Todas ellas son colonias particulares, con sus propios guardas-jurados vigilantes y con avisos muy claros de prohibido el paso a las personas no residentes allí.

En contraposición a este carácter exclusivista, la EMT no ha dudado en instalar una línea de autobuses, la 84, itinerario Moncloa-Casaquemada, que prácticamente es una línea privada, pues casi la totalidad de su recorrido lo hace por las calles internas de las colonias de La Florida y Casaquemada.

Ciudad Puerta de Hierro se comenzó a construir en la década de los 50, a base de parcelas mínimas de 2.500 metros cuadrados, en las que se asientan chalets de lujo, de hasta trescientos o cuatrocientos metros cuadrados de superficie, con dos y tres alturas, contando el sótano, y rodeados de zonas ajardinadas que ocupan el resto de la parcela. Puerta de Hierro está acogida a la ley de diciembre de 1953, de beneficios fiscales, por la que está exenta de pago de contribuciones urbanas y del pago de derechos reales durante veinte años.

La empresa promotora, Inmobiliaria Alcázar, domiciliada por aquella época en Alcalá 47, fue constituida por Julián Laguna Serrano, Eduardo Chavarri Abruto y Juan Ignacio Mac Crohon. Entre los accionistas figuran numerosos miembros de las dos últimas familias, además de nombres como Miguel Vizcaíno Márquez (coronel auditor del Cuerpo Jurídico Militar, secretario general de la Organización Sindical de 1952 a 1956, delegado de Obras y Servicios del Ayuntamiento de Madrid, y procurador en seis legislaturas y consejero nacional), Javier Martín Artajo (hermano de Alberto, ministro de Asuntos Exteriores entre 1945 y 1957, procurador en Cortes de designación directa y secretario del Instituto Nacional de la Vivienda durante trece años), o Benjamín Martín Borregón, nombres todos ellos muy ligados al anterior régimen, requisito éste imprescindible para llevar a cabo negocios o empresas de este tipo, en el que una de las partes actuantes era un organismo oficial.

Julián Laguna Serrano fue luego director general de la Comisaría General de Ordenación Urbana, máximo organismo de planeamiento de Madrid, hasta que fue sustituido por el Actual Area Metropolitana, a principios de los 60.

Como ejemplo de la venta de terrenos, podemos citar el de una parcela de 111.000 metros cuadrados, valorada en casi quince millones de pesetas de los años 50 (unas 125 pesetas el metro cuadrado). La inmobiliaria Alcázar, una vez instalada la infraestructura adecuada de agua, alcantarillado vende parcelas.a particulares, que son quienes se levantan sus viviendas respectivas. Hoy viven o han vivido allí personas tan conocidas como Juan Domingo Perón, la familia Trujillo, dictadores de la República Dominicana, los duques de Cádiz, los Luca de Tena, los Fierro, López Ibor, etcétera.

La Florida y Casaquemada son urbanizaciones situadas a un margen de la carretera de La Coruña. En la primera, trece guardas jurados velan por la tranquilidad de las familias que la habitan. En las oficinas de información está terminantemente prohibido facilitar sus nombres y, siempre inmersos en este retiro discreto y distanciado del resto de las capas sociales madrileñas, los buzones no ofrecen indicación alguna. Un chalet de los considerados pequeños, puede valorarse en unos veinticinco millones, y los más suntuosos alcanzan los cuarenta o cincuenta. Promovida por Urvacesa (Urbanizadora Vasco Central, SA), constituida por miembros de la oligarquía vasca, sus calles llevan todas nombres de ese país, como Deusto, Azpeitia, Guernica. Apenas 250 chalets ocupan una extensión de unas cien hectáreas. Los jardines se repoblaron de especies árbóreas más gráciles o más decorativas que, las encinas que desde hacía decenas de años ocupaban los terrenos.

También La Florida está acogida a la ley de beneficios fiscales. En este caso, el arquitecto redactor del plan de la colonia, Diego Méndez, era arquitecto del Patrimonio Nacional y lo fue del Valle de los Caídos.

Casaquemada es la urbanización más pequeña territorialmente, y comprende unas sesenta o setenta viviendas, de características similares a las descritas en los casos anteriores. Toda la documentación concerniente a ella se ha perdido, se cree que en los años en que se trasladaron los archivos de la Comisaría General al nuevo Area Metropolitana. Aparte de unos planos que no aclaran demasiado, se conserva un acuerdo de COPLACO, de fecha. 26 de julio de 1967, en el que se aprueba «el plan de alineaciones y ordenanzas del sector Casaquemada. Este plan tiene por objeto legalizar la situación de un polígono actualmente urbanizado...»

Uno de los pocos solares que quedan libres en Casaquemada, de unos 2.000 metros cuadrados, está valorado en diez y once millones, y las ventas de chalets ya construidos alcanzan cifras parecidas a las anteriores. En Casaquemada reside actualmente el anterior jefe de Gobierno, Carlos Arias Navarro, a cuyo servicio el Ayuntamiento puso un jardinero municipal.

Otras dos grandes fincas superiores en extensión, segregadas del espacio geográfico del Monte de El Pardo fueron las de Viñuela y La Moraleja, aunque en este caso lo fueron por el decreto de desamortización, de 1869. En el caso de Viñuelas, 3.342 hectáreas de monte, a principios de siglo era propiedad del marqués de Santillana, a cuyos herederos pertenece aún, bajo la denominación comercial de Laparanza, SA.

La Moraleja abarcaba 438 hectáreas, que han sido casi totalmente urbanizadas a partir de 1945, fragmentada en diversas fases y permitiendo incluso la edificación en altura. La promotora fue Nueva Inmobiliaria Española, SA, constituida, entre otros, por el conde de los Gaitanes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de octubre de 1977