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Manifestación en Burgos pro autonomía de Castilla y León

Entre diez y 15.000 personas participaron el pasado domingo en Burgos en una manifestación por la autonomía de la región castellano-leonesa. El acto, cuya iniciativa había partido del PSOE, estaba apoyado también por el Movimiento Comunista de Castilla y León, ORT, PTE, PCE, Asociación Democrática de la Mujer e Instituto Regional Castellano Leonés. Se sumaron también las centrales sindicales USO, CSUT, CCOO y UGT, la organización regionalista Comunidad Castellana Falange y Española Auténtica.Un pequeño incidente surgió cuando un grupo de personas que no participaban en la manifestación abucheó la aparición de un pendón morado que llevaba adosada una ikurriña vasca. El abucheo fue contestado unánimemente por los asistentes a la manifestación gritando: «Vascos, castellanos, pueblos hermanos.»

La manifestación recorrió durante casi dos horas las principales calles de la ciudad, mientras los manifestantes gritaban eslóganes regionalistas, o alusivos a la falta de participación de Unión de Centro Democrático en el acto («Se siente, se ve, la falta de UCD»).

La concentración final tuvo lugar al pie de la catedral. Intervino en primer lugar Juan José Laborda Martín, senador por Burgos del PSOE, quien denunció las acusaciones de centralismo que se hacían a Castilla y León, responsabilizó al franquismo de la depauperación de la región, indicando que allí, en el peculiar desarrollo capitalista español durante los últimos cuarenta años, había que buscar las causas de las desigualdades regionales, y no en presuntas explotaciones de unas regiones sobre otras. Señaló, finalmente, la necesidad de llegar a la autonomía y conseguir un estatuto realmente democrático por la movilización de las clases populares.

Posteriormente intervino Isaac Aragón, del Instituto Regional Castellano Leonés, que habló en representación de todos los partidos y organizaciones convocantes. Su parlamento se refirió, fundamentalmente, a desmitificar los posibles enfrentamientos entre regiones a la hora de la autonomía, señalando que «el pendón morado estuvo presente en la Diada nacional de Cataluña y en el final de la marcha de la libertad de Euskadi» en solidaridad con las reivindicaciones de las nacionalidades y regiones del Estado español. Argumentó la necesidad de la autonomía democrática y popular, para superar la dependencia económica de Castilla y León y conseguir un desarrollo armónico e industrial, cultural y económico, señalando que esta autonomía y su plasmación en un estatuto realmente democrático sólo se conseguiría con las movilizaciones populares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 1977

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  • Asistieron entre diez y quince mil personas