Santander: agresión de la fuerza pública a un diputado socialista

Gabriel Peña Aranda, enfrentado con la izquierda y la derecha

Cuando apenas hace un año, Gabriel Peña Aranda sustituía a García Mauriño en el Gobierno Civil de Santander, el actual director de Pueblo, José Ramón Alonso, escribía en un semanario que tuvieran cuidado los santanderinos, porque sobre esta provincia había caído un granizo. Pocos meses más tarde, la entonces vigente Coordinación Democrática publicaba un dossier de actos prohibidos a docenas, actos que ya entonces se permitían en otras provincias, lanzaba a la venta por toda Cantabria un poster de pared en el que representaba al gobernador civil como la sota de bastos, y recogía miles de firmas para exigir su dimisión al presidente del Gobierno. Por aquel tiempo, un comentarista de la Hoja del Lunes santanderina decía también que sobre Santander no había caído un granizo, sino que había sido una avalancha.Gabriel Peña Aranda venía al Gobierno Civil de Santander desde la Dirección. General de Radio y Televisión. y su entrada no fue fácil. García Mauriño pronunció en su discurso de despedida la frase de que «cuchillos cachicuernos le habían clavado por la espalda», y el nuevo gobernador, el primero tras la muerte de Franco, se encontró con enemigos entre los franquistas, porque no citó para nada en su discurso ni al general ni al Movimiento, y porque tampoco tomó posesión en la Jefatura Provincial, mientras que la izquierda presionaba continuamente en el camino hacia las nuevas libertades. A un año vista, el gobernador sigue teniendo a la izquierda en contra como quizá pocos gobernadores la tienen en otras provincias, y respecto a la derecha parece que las relaciones no son muy buenas.

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Está enfrentado con el presidente de la Diputación, con Alianza Popular, con los directivos y personal de la Caja de Ahorros que hace una semana pedían su dimisión de la presidencia del consejo, con la Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria. con algún sector de la prensa (llegó a pedir la cabeza del director de Alerta por la publicacion de un anuncio de carácter republicano y ha llevado al juzgado al director de Hoja del Lunes por una crítica a su gestión), con todos los partidos de izquierda y, por supuesto, con los socialistas. Hoja del Lunes de Santander contaba ayer que en días pasados amenazó al diputado Jaime Blanco, durante una violenta entrevista, con ordenar a la fuerza pública contra los piquetes de UGT en la huelga de hostelería, y esta semana narraba el gobernador una anécdota sobre el parlamentario socialista que dejaba a éste en muy mal lugar y que el interesado y otros testigos han desmentido. Decía la primera autoridad de Santander que Jaime Blanco había ido a protestarle porque en la comisaría no le trataban de «señoría», cuando en realidad el parlamentario protestaba del trato recibido en la dependencia oficial, trato no sólo inadecuado para un diputado, que podría exigir incluso lo de «señoría», sino inadmisible hacia cualquier ciudadano que acudiera a comisaría a interesarse por unos detenidos.

De carácter muy variable, puede aparecer como un hombre exquisitamente culto y, refinado (amable, incluso) o como violento, gritón, y, por utilizar una definición de un colega, «tirabroncas».

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de agosto de 1977.

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