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Maniobras y nueva mínima

La debilidad que aflorara de nuevo el miércoles cristalizó ayer por obra y gracia de unas pocas manos, que casi se podían centrar en un grupo financiero que necesitaba tesorería.Es en estas ocasiones cuando queda más patente la estrechez de nuestra Bolsa, acentuada últimamente por los exiguos niveles de contratación, ya que basta una súbita aparición del papel en los corros con más liquidez para provocar fuertes recortes.

Y eso es lo que ocurrió ayer con bajas generalizadas y el índice ponderado madrileño marcando nuevamente una cota mínima de lo que va de año (la anterior, el 20 de mayo, a 80,75) y dejando otra vez los ánimos por los suelos.

Eléctricas, químicas y bancos comerciales fueron los sectores más afectados por esa tónica y registraron numerosas bajas, en algunos casos profundas.

En construcción la presión del papel también produjo desmerecimientos notables en Dragados, Vallehermoso y Urbis. El grupo químico se desarrolló en la misma línea y sus títulos punteros, Explosivos y Petróleos, contabilizaron pérdidas de siete y 5,25 enteros, respectivamente.

En el grupo bancario el predominio de la oferta fue muy intenso y los castigos sensibles. Desde los veintiún puntos de Herrero hasta los cinco de Santander había una variada gama de cesiones. Llama la atención que el Banco Meridional, que repetía cambio, fuera el valor que más se negoció (ver cuadro).

Al cierre, la flojedad era evidente y el papel abundaba más que el dinero.

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